Aquí, en corto…

El pez por su boca muere

Al menos eso era lo que mi abuela siempre decía gesticulando y manoteando, cuando en nuestra lejana infancia se nos ocurría enaltecer un acontecimiento sin importancia o en caso contrario, justificábamos alguna idiotez.

Con el paso de los años esas justificaciones ya no son inocentes travesuras, pues nos tenemos que hacer responsables de nuestras palabras. Y esto viene al tema porque como ustedes sabrán, soy un alma antigua que recuerda muchas cosas. Mi esposa diría que tengo más memoria que cualquier mujer, pero eso es otro tema como asegura Doña Chonita.

Una entre tantas cosas que recuerdo es el inicio de Ricardo Antonio La Volpe como entrenador. Y créanme que lo tengo presente porque un amigo cercano fue a probarse con él en las instalaciones del centro vacacional del IMSS en Oaxtepec. Ahí fue su inicio.

De Ricardo como jugador solo recuerdo el golazo de chilena que recibió de Hugo Sánchez y fue precisamente ahí donde empieza a morir lentamente cada vez que abre la boca.

Primeramente, recuerdo escucharlo decir que jamás recibiría un gol similar y menos del mismo jugador. ¡Tómala, dice mi compadre! ¡Ahí está tu gol por segunda vez y cállate!

Pero no se calló. Dijo que fue suerte y que recibía un gol así entre mil intentos, tristemente.

Desde ese lejano 1983 —que La Volpe sustituye a Edelmiro Arnauda y debuta con Oaxtepec— y hasta la fecha, solo sigo escuchando justificaciones baratas y nunca jamás, al menos que yo recuerde, ha terminado por aceptar su responsabilidad.

Siempre son los árbitros, siempre es la suerte, siempre hay consigna, siempre hay algo ajeno a su control, que al final del camino pesa más que su propia incapacidad para obtener los resultados, que son los que hablan por sí mismos de cualquier personaje exitoso.

La última que se aventó y les prometo que ya hasta pena ajena me provoca, es decir que no le importan los campeonatos, ya que en sus equipos ha dejado huella y ha dejado una escuela llamada “Lavolpismo”, como si se tratara de un modelo de doctrina que garantiza el éxito ¡Obvio, no puede decir otra cosa, si en sus 33 años de carrera solo ha conseguido un título! Obvio tampoco puede estar más equivocado que, hasta discípulos suyos como Miguel Herrera, se han deslindado de tal corriente.

No me imagino a Pep Guardiola, a José Mourinho, a Sir Alex Ferguson o incluso a Manolo Lapuente, Enrique Mesa o Víctor Manuel Vucetich, decir que los campeonatos no son constancia de logros destacados. Ellos sí han sido campeones en más de una ocasión y para desgracia de La Volpe, los números son los que hablan.

Carlos Albert hace poco lo llamó fracasado, así con todas las letras y créanme que nunca estuve más de acuerdo con él que ahora.

Esperen a que Ricardo regrese de su travesía por Japón y si resulta un fracaso, se justificará una vez más aludiendo a algo externo y entonces seguirá con la cantaleta de siempre y vendiendo espejitos.

Lo triste es que siempre habrá algún despistado que se los compre… 

Twitter: @AzconaMilenio