Aquí, en corto…

Vivir en el engaño

¡Y pues aquí estamos otra vez!

Ya les había dicho yo que muchos mexicanos viven con el rosario en las manos y las oraciones en la boca cuando de futbol se trata. Ya les había dicho que la metodología y la heterodoxia en algo tan simple es tarea estéril. Ya también les había dicho que Juan Carlos Osorio es llanamente un DT de medio nivel, sin propuestas, sin variantes y aferrado a un sistema que nos golpea una y otra vez cuando se enfrenta a un equipo de primer nivel.

El caso es que tristemente y en un país como el nuestro, en donde nos azota la corrupción, la violencia, la inseguridad y el comportamiento mezquino de sus habitantes, la necesidad de ilusionarse y obtener una victoria, aunque sea de otros, ayuda a encontrar salida a los problemas cotidianos y a las frustraciones más básicas. Hacer propia la victoria ajena pues, a fin de cuentas, todos somos mexicanos y nos colgamos del triunfo, ¿no?

Sin embargo, una y otra vez nos topamos de madrazo con pared. Y de hecho no está mal obtener una derrota de vez en cuando, pues eso ayuda bastante en el aprendizaje. Perder nos ubica de golpe en la realidad y nos ayuda a mejorar.

Aun así, mis dos ávidos y entusiastas lectores, ¡hasta para perder hay pinches formas!

¿En dónde carajo quedó la frase "cero excusas" de la mamona playerita, si no tienes la capacidad de autocrítica? ¿Por qué no aceptar que el método fue un rotundo fracaso y que no te puedes aferrar estúpidamente a experimentar con un estilo que ha sido exhibido de la peor manera debido a su ineficacia? ¿Por qué permitir que algunos jugadores sean expuestos, juzgados y culpados por su bajo rendimiento en posiciones que no conocen?

Y no me importa que me digan amargado, mal parido, malinchista, ojete, derrotista, pesimista, mala leche, vendido y todos los adjetivos que me quieran poner. El caso es que sigo convencido que Osorio no es un técnico capaz y no tiene la más jodida y remota idea de cómo ajustar en el momento para levantarse ante equipos que tienen mejor calidad y mucho mejor planteamiento. Alemania y Chile son el más claro ejemplo.

Me resulta patético y lamentable ver que hay argumentos ramplones y cero críticas con responsabilidad. Y seguramente los aplaudidores me dirán que vamos caminando hacia el mundial, pero yo les digo que eso es vivir en el engaño.

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