Aquí, en corto…

Hombres, futbol y la Confederaciones


Desde que tengo uso de razón, que por lo que dice mi esposa supongo fue hace un par de días, cada competición futbolera en la que participa la selección mexicana hace que nuestro país se convierta en algo así como un templo religioso monumental en donde la mayoría de los compatriotas depositan su fe y sus oraciones.

No es necesario decirles, pero lo voy a hacer, que desde hoy ya estoy viendo a muchos hombres preparando lo necesario para sentarse en algún lugar, apendejarse cómodamente y ver el juego ante Portugal con un rosario en la mano. Y la explicación es simple: los hombres tenemos un chip integrado en el cerebro que nos hace distintos a las mujeres.

Es un hecho, mis dos entusiastas y ávidos lectores, que los hombres somos muy básicos. No por algo alguno de nosotros inventó la rueda y descubrió el fuego, tan elementales. ¡Así somos y no hay poder humano que lo impida! Es como si la pelota, así cuan redonda es, tuviera una especie de magneto que nos jala sin oponer resistencia.

Pero, además, esa pelota nos transforma en pequeños monstruos que durante dos horas convertimos las más inverosímiles estupideces en algo cotidiano. Estamos pegados a la pantalla de TV y entonces somos entrenadores, comentaristas, expertos tácticos y hasta con cara de seriedad, ponemos alineaciones perfectas y mentamos madres al director técnico en turno.

¿Pues qué piensa ése imbécil que Chicharito no va de inicio? ¡Qué carajo pasa que no mete al Hermoso Peralta! ¿Cómo se atreve a mandar línea de cuatro, si nos están jugando con línea de tres transversal y meten hasta el camión a la defensiva? ¡Ya deberían correr a este bruto y mejor traer al Piojo o a Hugo Sánchez! ¡Esos sí que son chingones!

Y así para acabarla de joder, hasta nos damos el lujo de escribir en redes sociales algún pensamiento serio y profundo, buscando en nuestro interior y en el de los otros frustrados como el resto, por qué nos va como nos va siempre en estas competiciones.

Y entonces acá, su Charro Negro de confianza, regresa de golpe a la cruda realidad, guardando el rosario, las plegarias y las mentadas de madrepara mejor ocasión. Así es el futbol y así somos los hombres. Por cierto, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Twitter: @AzconaMilenio