Al ángulo

Lo que sea, pero no me escupas

Se podrá perder el tino de cara al arco, se perderá la pelota en el centro del campo o la marca al momento de defender un balón parado. Extraviar la credibilidad en la capacidad propia para ser quien lleve al equipo; el dinero de la taquilla por el mal paso; o las ganas de hablar del "equipo de sus amores" a la menor provocación.

Pero no se puede perder la vergüenza.

En cuanto al tema de León no hay hilos negros qué descubrir. El equipo es el último de la tabla, y lo es con justicia tras lo visto en la cancha del Jalisco este fin de semana.

Sin duda, todos quienes estamos alrededor del equipo esmeralda, de manera indirecta o directa, perdemos algo con lo que se vive en estos momentos.

A los jugadores seguro que les duele, que quien los encumbró hace meses y los tiene en categoría de ídolos, hoy los tache de todo.

Poca gracia también debe hacerle a Grupo Pachuca sostener la cuarta nómina más cara del futbol mexicano con estos resultados (sería interesante saber si bajó algún lugar con la liberación del salario de Maxi Moralez). Al final es su dinero el que está en juego y para como están las cosas no pinta un buen panorama para vender jugadores o para hacer taquilla.

No es un secreto sagrado que los medios de comunicación tenemos mejores marcas de venta y rating cuando las cosas pintan otros panoramas. No conocí todavía a un aficionado que guste de ver cómo en los encabezados diarios les informan que su equipo no sale del sótano.

El aficionado también pierde, además del interés, a nadie le gusta llegar al trabajo o a la escuela y le pregunten por el sitio donde dejó la ilusión de ver a su equipo en lo más alto del torneo.

Pero ¿sabe? Tampoco voy a comprar a esos que cuando ganan dicen: "ganamos, fuimos campeones"; y ahora: "perdieron los muy idiotas".

Es por ello que lo invito a que no se pierda la vergüenza, que no se pierdan el coraje y el amor propio.

Usted, amigo futbolista: recuerde qué lo llevó a amar este deporte, olvide lo que lo trajo a este punto negro y disfrute.

Jesús: Que no se pierda la mano firme, esa fórmula de éxito que ha sido sello del grupo; con calma, pero con firmeza.

Respetable aficionado: El amor es por los colores, como identidad, como estilo de vida y también de los momentos grises se aprende. Abrace y no pierda el amor por quien le ha hecho tan feliz.

Nos leeremos en una semana una vez que la pelota haya vuelto a rodar.

twitter.com/@JULIO_SAUCEDO