En la Pelota

Un récord de Pete Rose, persigue ahora Joey Voto

"Pete Rose es el más adorable arrogante que he conocido en mi vida"... Mike Schmidt.-

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Si alguien quisiera evitar la presencia de Pete Rose en cada día de beisbol, no podría, por muy anti-rosista que fuera. Está en peligro uno de los records de Pete, y ¿cómo hacer para no señalarlo?

Joey Voto, primera base de los Rojos, mismo equipo de la mayor parte de la carrera de Rose, apareció en el juego de ayer (Mets en Cincinnati), con cadena de 42 juegos embasándose por incogibles, bases por bolas y pelotazos. Rose impuso la marca para esa franquicia en 1978, con 48, misma temporada de sus 44 encuentros con incogibles, cuya racha empató la segunda en la historia, propiedad de Willie Keeler (Orioles), quien la logró en 1897. El líder de esta especialidad es Joe DiMaggio, desde 1941, con sus 56 fechas conectando incogibles sin fallar.

Ahora, el récord de Grandes Ligas de más juegos consecutivos embasándose por cualquier vía, lo posee desde 1949, Ted Williams, y es de 84.

En una campaña, poco o nada atractiva para el público de Cincinnati, el nombre de Pete Rose produce los mejores recuerdos al aparecer ahora frente a Voto en esta histórica lucha.

Hoy día es mucho más difícil lograr estas seguidillas de juegos con hits o embasándose, que en 1978, debido a lo mucho que se ha tecnificado el pitcheo.

Igual para Pete Rose, fue más cuesta arriba su cadena que para DiMaggio y Keeler. Estos dos conectaron docenas de sus incogibles contra pitchers abridores agotados, después del sexto y el séptimo inning. Hoy día, Voto tiene que enfrentarse a menudo, después del quinto inning, a brazos frescos, y quienes vienen del bullpen son especialistas en hacer los outs de ese inning cuando los llaman.

En cualquier época ha sido un acto heroico disparar hits en 56 o en 44 juegos consecutivos, o embasarse en 84, 48 o en 42 fechas en fila. Sin embargo, es aconsejable conocer la escena ante la cual cada uno de los protagonistas alcanzó sus números. Han sido circunstancias muy diferentes.

RETAZOS.- El beisbol profesional mexicano tiene dos amenazas muy peligrosas sobre la cabeza. El comisionado Rob Manfred quiere imponer que los prospectos nativos de México firmen directamente con Grandes Ligas, y no a través de los equipos de la Liga Mexicana de Verano, como ha sido tradicional. La Academia del Carmen le cuesta la liga unos cuatro millones de dólares anuales. Alfredo Castillo, un policía al frente de a Comisión Nacional de Deportes (CONADE), pretende oficializar el beisbol profesional para controlar su economía. Y eso es un negocio como cualquier otro, que paga impuestos y cumple con todas las reglamentaciones comerciales; ambos personajes estarán en la Convención de Culiacán, el próximo fin de semana. Habrá que torearlos...

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Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

@juanvene5
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