En la Pelota

Carta para Adam LaRoche con ovación para Medias Blancas

“Adam LaRoche, equivocado, torpe, malcriado, rabioso, egoísta y ridículo”... J.V.

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Sr. Adam LaRoche: Usted es lo peor que le ha caído al beisbol en los últimos tiempos, después del bateador designado. Todos pensamos que se iba bien laaaaargo a donde nadie de este ambiente lo viera.

Sin embargo, ahora me acaban de susurrar que en el día inaugural en Oakland, lunes, abril 4, estará sin su hijo Drake cerca, uniformado con los Medias Blancas porque no soporta la idea de perder los 13 millones de dólares que le pagarán este año aún cuando no los merece. Eso confirmaría su calidad de falso y barato mojigato.

Aplaudo de pie al gerente-general de los Medias Blancas, Kenny Williams, quien lo echó a la calle por exigir lo inexigible. Si su hijo de 14 años tiene que ser aceptado todo el tiempo y uniformado en el club house, con un locker al lado del suyo, el resto de 24 peloteros merecen lo mismo, los pilotos y co-pilotos de todas las líneas aéreas del mundo podrían llevar en las cabinas sus hijos; los cirujanos, los hijos de ellos en los quirófanos y los policías, los de ellos en las patrullas.

Por supuesto, los 725 peloteros de los otros 29 equipos tendrían igual derecho. ¡Sería un caos de Grandes Ligas, provocado por un imbeciloide con barba!

¿A qué horas va Drake a clases, o es que está criando a un analfabeta disfrazado de big leaguer?  

Ojalá Drake tenga mejores condiciones, porque usted es un big leaguer de muy mala calidad. Un primera base con promedio de 21 jonrones por año (12 en 2015), 74 carreras impulsadas (44 en 2015) y promedio al bate de 260 (207 en 2015).

Agradecido debe estar del beisbol, que le ha llevado a su cuenta bancaria 71 millones 807 mil 500 dólares en sus 12 temporadas con Bravos, Piratas, Medias Rojas, Nationals, Diamondbacks y Medias Blancas. No ha sido muy querido en ninguna parte, ¿no?

Cuando uno va al trabajo, Sr. LaRoche, nadie, y menos los hijos deben servir de distracción. Creo perjudicial que una criatura de 14 años sea testigo de cuanto ocurre en la intimidad de un equipo de beisbol.

Juan Vené.

 

RETAZOS

Durante cerca de 25 años transmití Grandes Ligas por radio y televisión, mis hijos son fanáticos del beisbol de nacimiento, pero durante un juego al menos, jamás los llevé a mis palcos de transmisiones, siempre amplios y cómodos; ni intenté mostrarles los club house, aún cuando sí conocieron todas interioridades de los estadios que ellos mismos trataron de alcanzar. No soy un ejemplo, Sr. La Roche, solo una historia. ¿Se imaginan si todas las líneas aéreas del mundo tuvieran que mandar a hacer uniformes para todos los hijos de sus pilotos y co-pilotos?  No es una exageración, sería una lógica, si los Medias Blancas siguieran uniformando a Derek y le permitieran seguir en su locker al lado papá brutón.    

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Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.  



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