Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Antonio Argüelles, experimentado nadador de aguas abiertas, ha conseguido superar un reto más dentro de la gran meta que se ha propuesto: cruzar siete mares, de los que ya ha alcanzado seis y le resta uno. En esta ocasión viajó hasta Nueva Zelanda para cruzar el Estrecho de Cook, quedando solo un cruce para lograr el objetivo, que es el Canal del Norte, mejor conocido como el Estrecho de Moyle, ubicado entre Irlanda y Escocia. En su última aventura tardó poco más de 11 horas nadando a una temperatura de alrededor de 16 grados, entre 8 y 10 menos de lo que debe estar una alberca para un Campeonato Mundial o evento internacional, lo que les aseguro es realmente fría.

Buscar el momento oportuno para lograr un cruce de las características que enfrentó Toño, como lo conocemos, es realmente complicado, según lo narró él mismo en su blog, ya que se tiene que decidir el día a salir al mar en común acuerdo con el equipo de apoyo, así como el capitán del barco acompañante. Lo anterior se conoce como la ventana de oportunidad, tener la mayor cantidad de horas con clima favorable, con el menor viento posible, para evitar nadar en contra de las corrientes, para tratar de explicarlo de la manera más sencilla. En esta ocasión, según la propia narrativa, hubo momentos de duda casi al final del nado de si se iba a lograr por temas climáticos, lo cual solo hace más extraordinario el resultado al superar la adversidad, el cansancio, la temperatura, mareas, etc.

Con este cruce, Argüelles se convierte en el primer mexicano en lograrlo, en una actividad que ha ido creciendo en participantes en los últimos años en el país, con más y mejores eventos de aguas abiertas, así como más atletas con objetivos ambiciosos, tanto de alto rendimiento en la especialidad y distancia para campeonatos mundiales y Olímpicos, como a nivel de retos personales y grupales, motivado sin duda por las hazañas alcanzadas por Toño y por Nora Toledano, ambos en el Salón de la Fama de la natación internacional y que además trabajan juntos para sumar más historias a su larga trayectoria. Quizá para ejemplificar el tamaño del reto, y hasta ahora logros, alcanzados por Toño, sería poner en perspectiva a alpinistas que buscan superar las cumbres por arriba de los 8 mil metros, todas con diferentes niveles de complejidad, por lo que los invito a estar pendientes de la última cumbre para completar los siete mares y ser parte de una gran hazaña realizada por un atleta mexicano ejemplar, quien ya puso la muestra y seguramente habrá otros que lo seguirán.

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