Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

A pocos meses que los Juegos Olímpicos terminaron, llegan los procesos de elección en el deporte federado, siguiendo al reciente que se llevó a cabo en el Comité Olímpico Mexicano, donde hubo reelección del presidente, pero con cambios importantes en el Consejo Directivo. Si bien en 2012 la Confederación Deportiva Mexicana, mejor conocida como Codeme, agonizaba en las atribuciones que tenía en la Ley de Cultura Física y Deporte, aún podía vigilar que dichos procesos se llevarán de acuerdo a los estatutos; sin embargo, esa responsabilidad pasó por ley a la Conade, a través de instalar el Comité de Vigilancia Electoral en el Deporte (Coved), mismo que no ha podido entrar en funciones, por consiguiente las federaciones cumplirán con sus propios estatutos y las reglas de sus Federaciones Internacionales, sin supervisión, ni apoyo en beneficio de los afiliados.

Bienvenidos los cambios de liderazgo o las reelecciones, si están respaldadas por la mayoría de los afiliados, a través de sus representantes en la Asamblea o los presidentes de asociación, quienes tienen la responsabilidad de llevar la voz de sus representados. El cambio de mando o mantenerse en él, no es un tema menor en el deporte federado, porque las federaciones nacionales cumplen una labor relevante en el Sistema Nacional del Deporte, como la máxima instancia técnica de su especialidad deportiva y enlace directo con la autoridad internacional en la materia, por lo que su buen actuar irá en beneficio de potencializar un mayor número de atletas en la élite del deporte mundial, así como lo contrario en caso de una mala administración.

Comparando alguno de los Sistemas Deportivos en el mundo es cómo podemos observar aquellas estructuras que funcionan mejor y que logran equilibrar los apoyos que reciben del gobierno con aquellos que generan por sus propias actividades para fondearse, vía su membresía, cuotas de competencias, pero también de apoyos de la Iniciativa Privada, con patrocinios y donativos, esto último un aspecto que se tiene en muy pocas federaciones. Organizaciones de la sociedad civil que se manejan como empresas y que producen resultados, con profesionales en la gestión del deporte. Sin duda uno de los grandes retos rumbo a Tokio 2020 y a la ciudad que sea electa para el 2024, con una planeación de mediano y largo plazo; espero que los afiliados hagan valer su derecho y eleven su voz a través de sus representantes, los presidentes de asociación, para asegurar la continuidad o cambio, según sea el caso.

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