Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Ah pa' semanita que nos aventamos en cuanto al deporte de alto rendimiento en el país, primero con la cancelación de la Olimpiada Nacional en Chihuahua, luego con el desborde de participantes en el selectivo a la Olimpiada Nacional y otros eventos internacionales de natación que se llevan a cabo en Mérida, y por último, la situación que prevalece con el deporte estudiantil universitario, donde al momento se han cancelado los regionales, en espera de una solución por parte de Conade. Lo primero ya se resolvió y entraron al quite, en coordinación con la Conade, los gobiernos de la Ciudad de México y Querétaro, por tanto, ahora lo que se tendrá que ajustar es la etapa regional y las gestiones en cada estado para el cambio de sede; sin embargo, los nuevos anfitriones tienen experiencia y sacarán adelante el evento.

Buscarán el Consejo del Deporte Estudiantil (Condde) y la Conade hoy un acuerdo que permita firmar el convenio de colaboración entre los organismos y con ello llevar a cabo la Universiada Nacional, un evento multideportivo que tiene mayor historia que la propia Olimpiada Nacional. Al momento una gran cantidad de estudiantes-deportistas esperan representar a sus universidades en la máxima justa deportiva nacional, primero para las etapas regionales, que se han cancelado y que ya afectaron el proceso de preparación, y luego hacerlo en la fase nacional, que les permita ubicarse en las selecciones nacionales estudiantiles para los campeonatos mundiales que promueve la Federación Internacional del Deporte Estudiantil (FISU), y proyectarse a un año de la Universiada Mundial, el evento meta para muchos. De manera oficial no se ha ventilado cuál es la diferencia entre ambos organismos por lo que se alargó el proceso de firma del convenio; no obstante, por el bien de los atletas, espero se alcance un acuerdo en su beneficio y con relación ganar-ganar.

Con respecto al tema de natación, el número de inscritos sobrepasa los límites que la instalación elegida para llevar a cabo el evento permite, lo cual ha generado aglomeraciones en el calentamiento previo y jornadas mayores a lo ideal en un evento con carácter selectivo. Siendo la Federación la que convoca, tendría que establecer un esquema técnico que permita asegurar el mejor desarrollo del evento, porque aun cuando fuera un organizador independiente con interés económico, tendría que cuidar a los participantes para asegurarles una buena experiencia que los haga regresar el siguiente año. Dado que la Federación tiene siempre la última palabra para seleccionar a un evento nacional o internacional, el atleta regresará y aguantará lo que se le ofrezca, aunque ahora no se ha pensado en ellos. Es una lástima y hace más aguda la crisis de este organismo.

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