Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Acabaron los Juegos Olímpicos de Río y con ello vendrá el periodo de análisis de los resultados, tanto en medallas, como en cantidad de finalistas, así como de quiénes mejoraron la expectativa con respecto a su calificación al máximo evento deportivo mundial. Pienso que el resultado fue mejor de lo que se ha escrito y hablado, tanto durante los Juegos como ahora en el análisis posterior. Ciertamente seis de las siete medallas ganadas en Londres no pudieron repetir podio, pero así es el deporte y al final se lograron, de muy buena forma, cinco preseas y se incrementó la cantidad de finalistas, sobre todo en cuartos lugares. Lo cierto es que México tiene talento para estar en otro nivel y debería sumar el doble o más medallas en cada edición de Olímpicos, dado que las carencias que tenemos podrían superarse rápidamente con un poco más de voluntad política en los responsables de la dirección en el deporte, así como una mayor gestión para obtener apoyo y participación de la iniciativa privada.

Básico resultará trabajar de inmediato en la planeación del nuevo ciclo olímpico a Tokio 2020, el problema a resolver es que al sexenio actual con la Conade le quedan dos años y quienes entren a la nueva administración tendrán dos años para dar continuidad o implementar acciones de muy corto plazo para garantizar un buen resultado. El problema se magnifica cuando se cruzan los tiempos sexenales en los estados, que hoy tienen gran parte de la responsabilidad en el desarrollo del alto rendimiento, gracias al programa de la Olimpiada Nacional, por ello resulta fundamental que exista un proyecto base ideal en el Sistema Nacional del Deporte, del cual forman parte los organismos deportivos y se minimicen al máximo los ajustes que se puedan dar con los cambios de dirección.

Conade, COM y las federaciones seguramente tendrán claro ahora lo negativo que puede resultar para el desempeño de los atletas, en el evento más importante de sus carreras, tener diferencias y que éstas lleguen a los medios, y por lo tanto a la opinión pública, generando un estrés mayor a lo que de por sí genera la competencia, para la cual sí se han preparado en la parte emocional y psicológica, pero muy pocos en el manejo de medios y de redes sociales, donde por cierto, también se deberá tomar como aprendizaje para las próximas ediciones. En la actualidad los atletas élite, además de desarrollar sus capacidades físicas, técnicas y emocionales, deberán también preparase en manejo de redes.

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