Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Abordaré en esta ocasión un tema que me preocupa sobre lo que sucede con la delegación mexicana en su participación en Juegos Olímpicos y tiene que ver con el involucramiento de las empresas privadas como patrocinadores. Tanto el Comité Olímpico Mexicano, como los principales atletas del país cuentan con marcas que han puesto su dinero en el proyecto olímpico y que aún cuando hay un público al tanto de la actuación de los atletas, también es cierto que el enrarecido ambiente entre los organismo, el mal manejo de comunicación de las expectativas y la creciente opinión pública en redes sociales, que ha sido crítica por la ausencia de resultados, hacen de la relación comercial un aspecto más negativo que positivo, donde los mercadólogos estarán evaluando participar en este tipo de proyectos en el corto, mediano y largo plazo, como puede ser el proceso olímpico rumbo al 2020.

Brindar una relación ganar-ganar entre el patrocinador y el beneficiario del mismo es fundamental para conseguir los objetivos de ambos, el primero con proyección positiva de marca y el segundo con recursos para enfrentar los retos de alcanzar mejores actuaciones, aspectos que se entienden en los países que dominan en el medallero, sobre todo Estados Unidos y Gran Bretaña, ya que el primero vive de esas estrategias con mínimo o nulo apoyo del gobierno, y el segundo en un esquema mixto de participación pública y privada. En México carecemos de un proyecto en conjunto y el Estado (gobierno federal y en muchas ocasiones los estatales) carga con la mayor responsabilidad de inyección de los recursos, desde lo básico hasta lo ideal, con una muy limitada participación privada, llegando ésta hasta el final del ciclo olímpico, para mantenerme en el ejemplo de lo que sucede en Río 2016. 

Convencido estoy que para lograr un modelo exitoso de desarrollo en el país y que nos asegure una mayor cantidad de medallas en Juegos Olímpicos y Mundiales se tienen que desarrollar proyectos de colaboración mixta entre la iniciativa privada y el gobierno. En la actualidad solo Cuba se mantiene con una política de Estado, como México ha querido mantener en la generalidad de los deportes; sin embargo, su nivel ha bajado mucho respecto a la potencia que llegó a ser, para lograr lo anterior, los organismos deportivos deben crear un frente común, bien planificado y que genere confianza de la iniciativa privada y con ello sumar esfuerzos con recursos económicos, materiales y humanos, siendo ésta la mejor manera para dar pasos hacia delante. Alguna vez alguien me dijo: “Dinero hay, lo que hace falta son buenos proyectos”, necesitamos construir éstos para el deporte y poderlos llevar a su implementación. ¿Ustedes qué piensan?

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