Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Anticipábamos que iba a ser todo un tema la participación de la Delegación Nacional de Clavados en la pasada Copa del Mundo que se llevó a cabo en Río de Janeiro, por el hecho de que lo harían con bandera e himno de la FINA. Las opciones de medalla eran reales, al ser este deporte un protagonista constante en los eventos más importantes a nivel mundial y que desde ya también proyecta posibilidades de medalla en Juegos Olímpicos al calificar en siete de los ocho eventos a competir en 11 de las 12 posibilidades de contar con representación, pues en las pruebas individuales, México podría llevará dos competidores, quedando solo fuera los sincronizados de tres metros femenil.

Bien por los atletas que participaron en dicha Copa, sus resultados avalan que no permitieron que los problemas extradeportivos afectaran su desempeño y vaya que además sus éxitos resaltaron a nivel mediático, pues no existía un antecedente similar de ganar un evento de esa magnitud y que no se izara la bandera nacional ni tampoco se entonara el himno. La imagen de Rommel cantando el himno nacional con el de la FINA de fondo dio la vuelta al mundo, haciendo ver muy mal tanto a la FINA como a México, pues hace evidente el conflicto que pesa sobre los deportes acuáticos.

Con conflictos como éste, ambos lados tienen mucho que perder. La FINA ha perdido un socio estratégico de más de 15 años y cantidad de eventos internacionales, principalmente en clavados, pero que ya se venían abriendo puertas para el nado sincronizado y las aguas abiertas. México pierde fuerza internacional y tiene una severa afectación económica, pues más allá de lo que se resuelva de fondo, el daño ya está hecho, así como en lo deportivo, por ahora en eventos solo de FINA, pero existe una gran posibilidad de que siga hasta los Olímpicos. Todos podemos sumarnos al exclamo de que las medallas son ganadas por mexicanos, sin embargo, estoy seguro que a nadie nos va a gustar que eso suceda en los Juegos Olímpicos, por lo que espero que el Tribunal de Arbitraje del Deporte Internacional, donde se lleva el litigio, determine pronto quién tiene la razón y se evite ese hecho histórico que dejará marca negativa por donde lo quieran ver. Por último, es lamentable el silencio que maneja la Federación Mexicana de Natación, sobre todo con sus afiliados, quienes esperan información oficial a cerca el estado y validez de los eventos selectivos?

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