Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Ante lo que para muchos parecía ser un simple chantaje, el Comité Olímpico Internacional lanzó formalmente su advertencia sobre lo que considera una injerencia gubernamental en la autonomía de los organismos deportivos de la sociedad civil, como lo son el Comité Olímpico Mexicano y las federaciones. En una misiva políticamente correcta, explicando los fundamentos básicos del movimiento olímpico establecidos en la ahora famosa Carta Olímpica, reconocidos además por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el COI entiende en sus principios que las federaciones nacionales deben rendir cuentas sobre los recursos que reciben del gobierno; sin embargo, no por ello significa que deban ser considerados 'organismos gubernamentales' o que implique que el gobierno pueda interferir con las operaciones internas.

Basándome en la carta publicada por los medios, me parece real la posibilidad que México sea sancionado y que nuestros atletas nos representen con la bandera del Comité Olímpico Internacional, situación que a muchas voces, parece ser mejor que seguir permitiendo el uso indebido de los recursos públicos otorgados a federaciones y Comité Olímpico Mexicano. El riesgo, desde mi punto de vista, es que aún logrando un cambio en la política y las leyes de México, para que la Conade tenga más atribuciones y control sobre el deporte de alta competencia, la desafiliación se mantendría, pues es poco viable que un cambio aquí pueda generar uno internacional, que permita a México como país volver a las competencias internacionales, tanto de campeonatos mundiales en cada especialidad, como en los grandes eventos multideportivos del ciclo olímpico, como son los Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos, tanto a nivel convencional como para los deportistas con discapacidad.

Comparto plenamente la opinión pública generalizada que busca acabar con la corrupción y, por supuesto, también reconozco el valor de la autoridad por enfrentar de lleno esta situación, usando los elementos y recursos que le permite la ley actual y sus reglas de operación; sin embargo, considero necesario resaltar que es aquí cuando la sociedad, en específico la deportiva, es la que debe despertar y exigir en su propio derecho las cuentas claras de sus dirigentes, quitándose del conformismo y la cultura de que en este país no pasa nada, sentándose a esperar que la autoridad "haga" solo el trabajo que debiera hacer en correspondencia, gobierno y sociedad. El dicho 'tenemos los dirigentes que nos merecemos', aplica también en las federaciones, hagamos valer la participación como afiliado a una federación, con libertad de expresión y suma de voluntades para que las cosas sucedan como el 'deber ser'.

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