Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Aprender y aplicar lo que bien se hace en otros países creo que debe ser una obligación en cualquier ámbito de gestión, sin que necesariamente todo sea posible de implementar. Lo anterior lo comento por la reciente elección de Sebastian Coe como presidente de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), quien ha tenido un desarrollo profesional extraordinario, a la par de lo que alcanzó en su época de atleta como medallista olímpico y plusmarquista del orbe. Coe tuvo sus mejores épocas en los 80’s, iniciando una carrera política y de gestión deportiva, alcanzando, según sus propias palabras, el puesto soñado casi 25 años después. Estoy convencido que su ascenso no ha sido obra de la casualidad, ni tampoco un esfuerzo individual, pues conozco el plan estratégico del deporte en Gran Bretaña, donde una de sus principales estrategias tiene que ver con posicionar a sus potenciales líderes en organismos internacionales, principalmente el Comité Olímpico Internacional (COI) y las Federaciones Mundiales.

 

Brindar preparación formal, profesional y diseñar acciones de crecimiento son algunas de las tareas que se llevan a cabo en las personas que cumplen con el perfil para ser los líderes y gestores en el desarrollo del deporte, tanto a nivel del país, como potencialmente hacia las más altas esferas internacionales. El Reino Unido ha tenido claros estos aspectos, y la designación de Sebastian Coe en una de las principales federaciones en el movimiento olímpico, creo que avala lo que además está viviendo su deporte en relación a los resultados, ya que son una de las principales potencias en el mundo.

 

Claro que México en el pasado trabajo logró posicionar líderes en los principales organismos deportivos, sin embargo, en la actualidad solamente queda Olegario Vázquez como presidente de la Federación Internacional de Tiro Deportivo y miembro del comité ejecutivo del Comité Olímpico Internacional, algunos en posiciones importantes, pero sin aún tener la máxima responsabilidad, pero por esfuerzos propios y no basados en un diseño formal coordinado y respaldado por los organismos deportivos del Sistema Nacional del Deporte. Hoy la prioridad es hacer funcionar la máquina para el desarrollo interno, poner las piezas en su lugar y establecer el mecanismo que debe prevalecer para trabajar de la mejor manera.

Sin embargo, estoy convencido de que también algo se deberá hacer en ese respecto, empezando por la región, el continente y luego a nivel mundial, si, a la par, queremos que eso suceda con nuestros atletas. ¿Ustedes qué piensan? 

 

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