Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

A la Olimpiada Nacional, el evento más importante en materia de promoción del deporte competitivo en el país, le hace falta madurar y asegurar que cumple su objetivo, tanto de creación, como de proceso. En 2015 verá cumplir la vigésima edición de este magno evento; la mayor parte de los deportes se llevarán a cabo en Nuevo León y moverán a más de 25 mil atletas infantiles, juveniles y en algunas disciplinas a los mejores deportistas de México representando a sus entidades. Es convocado por el Sistema Nacional del Deporte, que encabeza la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, y respaldado técnicamente por las federaciones nacionales, en más de 40 diferentes disciplinas deportivas, con una inyección de recursos enorme, tanto económicos como humanos.

Bases de desarrollo hacia la élite del alto rendimiento es lo que desde mi punto de vista debe generar la Olimpiada Nacional; sin embargo, en momentos se utiliza como el evento más importante del año para algunos deportes, aprovechando el respaldo económico que dan la Conade y los estados, sumado al interés de las entidades por obtener buenos resultados, que se traduce en pago de trasporte, alimentación, hospedaje, uniformes y gastos durante las competencias, pues en este evento los participantes poco o nada tienen que gastar para participar. En estos días, la Comisión Técnica de la Federación Mexicana de Natación negocia con la Conade y el estado sede del evento un adelanto en su fecha de competencia, para llevar a cabo durante la misma, el selectivo a los Juegos Panamericanos y cumplir con la fecha establecida por el Comité Organizador del evento continental en Toronto para enviar la lista definitiva de atletas que nos representarán durante el verano.  En lo personal, pienso que es un error, pues la Olimpiada Nacional y un selectivo nacional a nivel mayor tienen objetivos opuestos, obligando a los atletas a definirse por uno u otro, según sea el caso.

Conade promueve un Sistema Nacional de Competencias basado en puntuación para definir al estado que mejor trabaja el deporte en todas sus facetas; no obstante, creo que dentro de ese mismo sistema hace falta considerar de manera técnica la temporalidad de cada competencia importante en el ciclo anual. Como ejemplo pongo el caso de la Universiada Nacional y Olimpiada Nacional, que año con año se llevan a cabo en los mismos meses, la primera en abril-mayo y la segunda en abril-mayo-junio, lo que para algunos atletas que dan la edad para ambos eventos complica su participación, aun cuando los objetivos técnicos son diferentes, pudiéndose ubicar en otra fase del calendario. Ojalá que pronto alguna Comisión Técnica Nacional tome el tema a profundidad y se propongan los mejores ajustes en beneficio del desarrollo del deporte nacional en todas las categorías. Ustedes, ¿qué piensan? 

 

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