Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

A un año de que la Conade inauguró el Centro Nacional de Evaluación y Seguimiento para el alto rendimiento dentro del CNAR se han evaluado a poco menos de 300 atletas, buscando mejorar el desempeño competitivo de los deportistas de élite en el país. Si bien vale reconocer el esfuerzo realizado por el órgano rector del deporte en México, en coordinación con la Fundación Harp Helú, pienso que es fundamental proyectar una política pública en este aspecto y desarrollar más centros similares en diferentes estados que permitan que más atletas tengan este tipo de atención, pues en la actualidad es un requisito indispensable trabajar con el apoyo de las ciencias aplicadas al deporte para llegar a lo más alto de la pirámide a nivel internacional. Los tiempos en que el entrenador era la única persona responsable en la dirección del atleta, tanto en el trabajo físico, técnico, psicológico y nutricional han quedado atrás en el mundo desarrollado; sin embargo, en México sigue siendo una constante en un alto porcentaje, es por ello que se debe poner mayor énfasis en la implementación de este tipo de estrategias, así como en la formación de más profesionales en todas las especialidades básicas para el desarrollo, con el apoyo de las federaciones, los Institutos del Deporte, pero quizá principalmente con el sector académico, las universidades.

Brincar el empirismo es quizá el mayor reto en el desarrollo del deporte, muchos entrenadores han sido exitosos aun sin las bases de conocimiento formales o académicas, basados en la experiencia, como exdeportistas o con años de echar a perder en el proceso; sin embargo, esta última parte es lamentable, pues cuánto talento no se habrá desperdiciado con alto potencial de llegar a los más altos niveles de competencia, por lesiones, sobre entrenamiento, fastidio u otros factores que hacen que los niños y jóvenes deserten de seguir practicando su deporte. Es cierto que son pocos los que llegan a la élite, pero cuando no existe un sistema de formación y desarrollo de profesionales en las ciencias aplicadas al deporte, la posibilidades se minimizan aún más. Es por ello que se aplauden esfuerzos como el del Centro Nacional de Evaluación y Seguimiento del Alto Rendimiento, ojalá pronto se inyecten más recursos en este sentido y en el mediano plazo existan más personas capacitadas para atender y llevar de la mano a los atletas a una mejor expectativa.

 Consciente estoy que el rubro de capacitación y formación ha sido el menos importante en las estrategias de desarrollo en últimos años, espero que los resultados del Centro nos muestren un camino diferente y se revierta esta situación. ¿Ustedes qué piensan?  

 

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