Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

A un paso de las finales se encuentran Paola Longoria y Samantha Salas en el Campeonato Mundial de raquetbol que se lleva a cabo en Burlington, Canadá. Lo interesante es que ambas están en diferentes lados de la llave y enfrentarán a otras rivales, por lo que las posibilidades de que México alcance el campeonato y subcampeonato son altas; sin embargo, Paola, que es número uno del mundo, ya desde hace mucho tiempo, tendrá que superar a la número tres del ranking, y Samantha lo tendrá que hacer con la eterna rival de Paola, la número dos que es Rhonda Rajsich. En momentos de gran euforia por la participación de la selección nacional de futbol en Brasil, les recomiendo estar pendientes también del éxito que en otros frentes están logrando los atletas mexicanos, sobre todo en el caso de Paola, quien nos ha demostrado una capacidad y consistencia extraordinaria que la tienen haciendo historia en su deporte, con una gran cantidad de títulos consecutivos en la Liga profesional y que busca repetir como campeona del mundo. En lo personal, espero que ambas logren alcanzar la final y que México refrende su poderío en el raquetbol.

Buscando otros resultados de nuestros representantes en el mundo del deporte, bien vale la pena reconocer lo que está haciendo la selección de atletismo de pista y campo sobre silla de ruedas, que está participando en un Gran Premio de su especialidad en la ciudad de Túnez y que ya ha conseguido una buena cosecha de medallas de todos los colores. Uno de los grandes temas en donde se ha avanzado mucho en México es en la equidad en apoyos a los deportistas con discapacidad, igualándolos con lo que se otorga a los convencionales, situación que se ha reflejado en la continuidad y mejoramiento de resultados en sus respectivas especialidades. Sin embargo, en ambos casos aún se puede hacer muchas cosas para mejorar, sobre todo en el desarrollo y capacidad de los profesionales que trabajan con los atletas, entrenadores, médicos, terapeutas, psicólogos y nutriólogos, entre otros.

Con gran sabor de boca me quedé con el desempeño del equipo nacional de futbol en Brasil, como seguramente la mayoría. Pienso que lo sufrido de la calificación habrá servido de acicate para conseguir una mejor actitud, que es lo que más se ha notado en ambos partidos. En 2012, cuando se ganó la medalla de oro, había quien daba como posible obtenerla, pero como buenos mexicanos había más que pensaban que no llegarían lejos. Hoy creo que todos seguimos escépticos de lo que se puede alcanzar. Por lo pronto, espero disfrutar tanto el siguiente partido, como lo hice con Brasil, y así tener la oportunidad de seguir viendo al equipo jugar más partidos, ¡hasta donde lleguen!  


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