Juan Manuel Rotter

A, B, C del Alto Rendimiento

Apreciar los deportes invernales a nivel de Juegos Olímpicos me resulta fascinante, finalmente estamos viendo a los mejores exponentes del mundo en las diferentes especialidades convocadas en Sochi. Es claro que el Comité Organizador y las autoridades del Comité Olímpico Internacional han logrado un nivel extraordinario de producción en televisión, que nos permite disfrutar el más mínimo detalle de las acciones que desempeñan los atletas, donde lo vean cada uno de ustedes dependerá de posibilidades, gustos y preferencias, pues la señal es la misma para todos los sistemas. Lo que cambia es la decisión del deporte a presentar y los comentaristas, analistas y narradores. En esta última parte el gran reto para los profesionales de la comunicación está en la preparación previa y el estudio profundo en deportes poco conocidos y seguidos en México. No es mi papel cuestionar ni criticar a nadie, al contrario, festejo que hoy existan abiertas más opciones para presentar deporte de Alto Rendimiento en todas sus facetas y a la vez, mayores oportunidades para quienes hemos tenido la oportunidad de trabajar en los medios. En mi época de atleta, y por tanto apasionado al deporte, estos eventos los veíamos solo cada cuatro años, en la actualidad los vemos en muchas ocasiones durante todo el ciclo olímpico y los Juegos Olímpicos se convierten en el clímax de lo que sucede en el deporte competitivo al más alto nivel.

Básicamente se trata de apreciar a los nuevos héroes deportivos, disfrutar la exhibición de alto grado de dificultad en cada especialidad atlético deportiva, en algunas artísticas, conocer qué países han evolucionado más que otros, así como las nuevas tecnologías utilizadas para superar las propias barreras impuestas en cada edición, acercarte a un mundo lejano para todos en su cultura y forma de hacer las cosas. Todo lo anterior representa para mí el gusto de vivir una transmisión de Juegos Olímpicos, dado que son muy pocos los afortunados que pueden estar presentes en las ciudades olímpicas, comparado con los miles de millones que reciben la señal cada dos años.

Consciente de que ahora se habla más de los problemas entre las empresas de telecomunicaciones y los derechos de televisión para Juegos Olímpicos, tengo la esperanza de que en dos años y medio para Río 2016, se tenga más gestión en beneficio de la audiencia y que todos salgamos ganando disfrutando unos Juegos Olímpicos que por mucho tendrán mayor interés que los actuales.   

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