Reseña

Los trofeos de Sub Campeón

El Club Santos tuvo la virtuosa idea de exhibir sus trofeos de campeón antes del juego inaugural.

Esta breve pero emotiva ceremonia ofreció recuerdos, memoria de éxitos, recuento de beneficios, añoranzas y presentes conquistados con esmero y asombro. Siempre he reconocido el valor del Sub Campeón, y éste también obtiene trofeo.

Por lo tanto, es recomendable que para otra ocasión, también luzcan los trofeos del segundo lugar, que también son cinco en la historia del equipo.

Ser sub Campeón tiene su gran mérito.

Podemos regresar el tiempo al presente para acordarnos con benevolencia del 30 de Abril de 1994 cuando La Laguna supo gozar una final por primera vez en su vida (Tecos) aunque haya sido perdida. Fue una ocasión de gloria y euforia para la región. Saber apreciar hoy tal evento y fecha, obvio que es motivo de muy agradable regocijo y meritorio premio. No cualquiera es sub campeón.

Es un distingo diferente que debemos revalorar.Los dos subcampeonatos contra Toluca tienen un ingrediente aparte y diferente entre sí. Una goleada y los penales. Una decepción y una frustración. Igual valen como subcampeonatos pero se aprecian de forma diferente.

¿Algún día olvidará La Laguna el subcampeonato de los penales? Jamás. He aquí la historia hecha presente, el gozo convertido en lágrima, el trofeo transformado en campeón porque el subcampeón debió haber sido el supremo. Ser segundo es distinción sólo de uno.

Han existido subcampeones que dieron lástima en la final. Neza fue uno de ellos. Santos también. Pero Querétaro puso en el pedestal de la dignidad al subcampeón.

Su maravillosa reacción hizo voltear a ver el segundo tiempo de la vuelta de la final, aunque no se fuera aficionado de los Gallos. Recuerde usted al subcampeón que guste y seguro encontrará en ellos un ápice de tristeza y otro de grandeza.

Es muy breve y leve la distancia entre campeón y subcampeón. Santos tiene el derecho y quizá la obligación de vanagloriarse de haber sido subcampeón alguna vez.