Reseña

¿El triunfo en Veracruz, es para creerles?

Afortunadamente empieza a brotar una afición culta, generosa pero pensante, entusiasta, no ciegamente aplaudidora, apasionada y mesurada al momento de evaluar, interesada en ver triunfante a su Santos pero también exigente, que goza con cautela.

La victoria en Veracruz sorprendió, y más por la manera de lograrla. Da motivos para aplaudirles y reconocerles, sin ignorar que son el lugar 15 entre 18. No se trata de molestar. Se intenta exigir con puntual tino y finura. 

Dulcificar los 3 puntos logrados corresponde a la fecha 13. Los anteriores 12 juegos son más de reproche que de felicitación. El momento presente es necesario vivirlo a plenitud como una nueva aventura. Cada juego es distinto al lado de los propios imponderables. Son los mismos que fueron campeones a fines de mayo, y sin embargo, sus actuaciones  han sido más defectuosas que virtuosas.

El pasado viernes fueron guiados por un poco de vergüenza, otro de exigencia y algo de auto reproche.Cada jugador sabía que estaban actuando no sólo mal, sino muy mal. A partir de ahí, su conciencia funcionó. Probablemente “Inteligencia Deportiva” se vio en la extrema necesidad de intervenir, otra vez, pero ahora de forma más seria.

¿Qué sucedió, si son los mismos? Un poco de amor propio, otro de esmero reservado.

Si el Presidente se echó la culpa el 21 de Septiembre, y los jugadores tardaron en reaccionar, podemos creer que ya tomaron en serio su papel de campeones. Faltan 12 puntos, y uno de esos juegos es visitando a Tigres.El entusiasmo de los de “fe ciega” es maravilloso.

Se ponen eufóricos, borrando lo mal del torneo. Si ganarle a Veracruz es para creerles que lograrán todo lo que sigue, lo queremos apreciar en serio. La victoria, sirve, siempre y cuando haya otro triunfo el viernes ante un peor equipo, Cruz Azul. Los ánimos se han renovado en todos.

Esperemos que los jugadores sepan comprometerse más con ellos mismos, con sus capacidades, con sus familias, con el Presidente y ante la afición.