Reseña

El testimonio de los finalistas

En nuestro país, nunca ha sido fácil ser finalista. El hecho de que casi todos lo hayan sido no significa una relajación, al contrario, indica alta competencia que conforme avanzan los semestres, relucen los que aparecen en la cena mayor de la fiesta grande. Ser finalista es un testimonio digno que se debe apreciar, aplaudir, saborear y exaltar. San Luis, Neza y Tijuana fueron finalistas.

Probablemente poco nos acordamos de ellos, pero fueron capaces de rendir su testimonio de grandeza.Si “cerramos el tiempo” y le ponemos cierta “maña” e incomodidad al tema, del 2010 a la fecha, aparentemente reciente, Santos ha estado en 5 finales, con dos ganadas y tres perdidas.

No cualquiera la cuenta así. En ese mismo lapso, Monterrey tiene dos participaciones y América tres. ¿Significa algo distinto esto? Pues sí. La importancia de un club, se debe medir con variables altamente significativas, no sólo en mercadotecnia o en números de seguidores en el país.

¿Quiénes no han sido finalistas en torneos cortos? Puebla, Veracruz, Chiapas. Los de reciente aparición, como Sinaloa y UdeG, pues tampoco. ¿Significa algo en especial que muchos hayan sido finalistas? Sí; es la representación de una simpática equidad. He aquí el mejor testimonio a lo nuestro, agrade o no, nos entiendan o no en el mundo.

Así competimos y de igual manera así nos gusta ser. Felicidades a todos los que han sido finalistas, los nuevos y los antiguos, los que triunfan o sólo aparecieron y se esfumaron. Todos han tenido su virtud y galardón.

Ser finalista, compromete a representar con dignidad tal privilegio logrado con méritos propios. Nadie debe estar arrepentido de haber sido finalista, aunque haya sido en una sola ocasión, o hubiese perdido varias. Usted debe recordar algunos simpáticos sucesos, trágicos o benéficos.

Nuestra mexicanidad nos otorga graciosos escaparates para mostrar la singular realidad que suele ser una final.

La Laguna, gracias al Club Santos, sabe a la perfección lo que es y significa estar en una final. Hemos sido testigos de estas historias recurrentes.