Reseña

La taquilla de local se hace de visita

Nada hay igual que la victoria por encima de las arengas y persuasiones intimidatorias para apoyar. Cualquier triunfo de visitante, contra el que sea, pero más si es el América, entusiasma al aficionado. Primero, que gane el que tenga que ganar, y a partir de ahí, que venga el que quiera venir, que grite, aplauda y goce el que tenga la intención de apoyar y abrigue la ilusión de disfrutar.
En cualquier latitud del mundo, la taquilla de local se hace de visita. Que juegue el que tenga que jugar, que esté en la banca el que deba estarlo, que salga del equipo (ya apuntados algunos) quien deba salir, que acuda al estadio el que le nazca ir. Para que eso suceda, siempre de los siempres, se requerirá que el equipo gane de visita. Un triunfo de forastero es la mejor agencia de publicidad sin regalar boletos.
El sábado antepasado en el Azteca se hicieron varias cosas diferentes y espléndidas. En Venezuela se actuó conforme las conveniencias, y todo eso junto, provocó una mejor entrada antier.
La taquilla de local se hace de visita como el hambre se satisface, comiendo. Se le felicita al Santos por su encomiable reacción. Hoy es lugar 5 de la tabla general, no por su publicidad de intimidación, pues la afición sabe reconocer esa mejoría, por eso la entrada al estadio fue entusiasta.
Casi calificado en La Libertadores es la mejor publicidad y el atractivo. No se necesitan entorpecer las relaciones interpersonales, club – sociedad, equipo – afición, para convencer a que la gente apoye y acuda. Se pusieron de acuerdo varias condiciones antier; la quincena más la disposición de la institución a invitar con más amabilidad y agrado. Nadie en el país puede negar el gran triunfo ante América; por eso, la afición acudió al llamado que se le hiciera de visita porque es desde “allá” donde se hace la taquilla de local.