Reseña

Con talento y chequera

En mayo de 1989, cuando Santos logró por sus propios méritos la salvación al concluir su primera temporada en primera división, escribí un artículo titulado de la misma manera que éste: “Con talento y chequera”. Cabe recordar, para que duela o para reflexionar, que aquel Santos no necesitó de ayuda administrativa para salvarse, como sí la requirió el dirigido por Daniel Guzmán en el Clausura 07. ¿A qué viene esto, hoy, después del partido de Copa de anoche?Se apunta algo pertinente. Como respuesta al “talento y chequera” aquel Santos pobre se reforzó con Dolmo y Juan Flores. ¿Anoche hubo talento? ¿La chequera apareció? ¿El rival en sí mismo, provocó mayor entusiasmo? ¿Lo que ha venido al equipo lagunero, es realmente un esfuerzo para mejorar? ¿El que decide, hace mejorar a los jugadores con o sin talento? ¿Los provenientes de fuerzas básicas, saben (talento) aportar lo suficiente para creer en ellos?El conocimiento ha cambiado de velocidad y reclama integridad. El talento actual de Santos es escaso, y cuando intenta aparecer, no se le facilita su pleno desarrollo. La chequera ya no es la misma. El manto protector del antiguo dueño se sentía. Hoy, en apariencia, no se palpa su ausencia en términos de resultados y lugares en la tabla general. Por eso el partido de anoche era (es) tan importante para registrar conquistas con pocos talentos y chequera delgada. Conseguir algo como pasar a otra fase, estar en la liguilla y hasta ser campeón, es el premio a la sana mezcla de capacidad, recursos, talento y chequera.La humildad es la única rienda posible para contener las tentaciones de la vanidad. Con menos chequera, se exige que aflore mayor talento para balancear logros. Lo que con dinero no se puede obtener, como hacer una contratación esmerada, se debe producir con inteligencia, partiendo de las virtudes del jugador. Lo que se intente añadir, como necesario “plus”, debe brotar de realidades. Para entendernos; al regalarle a Cejas la titularidad no se le convierte en mejor jugador.