Reseña

La sana urgencia de ganar

Despacio que voy de prisa. La grandeza deportiva del Club Santos no admite pasividad. De los anteriores 14 torneos cortos (7 años) el club lagunero ha calificado once veces. Es el mejor en este rubro junto a Cruz Azul. Es una marca envidiable, digna, que acostumbra a verlo siempre en primeros planos pero también invita a entenderle que en algún torneo no logre las expectativas. Dos puntos de 9 disponibles no son para festejar pero puede ir formando parte de algo estadístico contemplado por los vaivenes naturales de cada torneo. Comprensible.
Sin exagerar todavía, y dándole una dimensión de apenas jornada 4, la visita de hoy a Querétaro es una sana urgencia. Las esperanzas de cada semana van y vienen. Siempre, en la fecha 14, muchos aspiran a mejorar o al menos a poder calificar, y hasta andan declarando que jugarán los partidos restantes como si fueran finales. Pues bien, en la fecha 4 hay que decir lo mismo, aunque sólo suene a farsa. Pero es necesario cobrar conciencia de que el tiempo perdido no regresa.
La alineación inicial y los cambios posibles del Santos son una incógnita. Pedro tiene que usar lo que le arrimaron. Calderón no da confianza y parece que necesariamente será titular esta noche. Lo mismo Crosas. A partir de ese doble y muy serio inconveniente, es coherente entender el grado de dificultad que el compromiso encierra, sin considerar lo que el dueño de casa pueda ofertar, que obvio es necesario contemplarlo.
Imaginemos una derrota lagunera hoy. Las nuevas versiones saldrán a relucir pero sin sustento. La vida es cíclica y podemos adelantarnos a tener un torneo incómodo considerando la ocasión casi como algo previsto porque el ir y venir en lugares y puntos, de un torneo a otro, ofrece suficiente riqueza y contenido, para entender el mal paso.  Sin embargo, la anticipación puede ser redescubierta con la fina intención de saber jugar con dignidad un partido, después de haber escuchado tantas declaraciones conmovedoras.