Reseña

Una, dos, tres por mí, y salvación por ninguno

Con nerviosismo de los candidatos a descender, con entusiasmo de los aspirantes a algo distinto, con la ilusión novedosa de quienes han quedado a deber, y tratando de provocar contentamiento a muchas aficiones, inicia un nuevo torneo, enmarcado con un gran signo de interrogación. ¿Los 200 extranjeros funcionarán? Es la misma Liga MX (liga EX) la que primero desea que la calidad de lo contratado sea alta.

La historia y la estadística señalan que más del 50% de los jugadores no nacidos en nuestro país, aunque les regalen la titularidad, no funcionarán.

Por eso la afirmación y título de este escrito, como antiguamente se decía al jugar a las “Escondidas…Una, dos, tres por mí, y salvación por todos”. Hoy, el grito desesperado es salvación por ninguno; o que cada quien salve su honor, como pueda.

Es el momento de soñar con los ojos abiertos y de agregar valor.Si han pregonado tanto que son los extranjeros los que vitalizan nuestro futbol, pues la mesa está servida para que la mediocridad abunde.

Estamos avisados todos. Cada equipo podrá hacer mucho con poco. Sabemos que esto no funciona en proporción directa; el que más jugadores nuevos haya incorporado, no será el campeón ni el más destacado. He aquí la ilusión opacada por la realidad de otras veces. Inicia un nuevo baile donde el vals ha dado paso al rap, y lo clásico rebasó a las rancheras.

Lo más estridente tiene atracción sin ser necesariamente lo mejor.Los jugadores mexicanos deberán tener la osadía de salvar su trabajo.

Ellos también están avisados. Al rato tendremos 300 extranjeros sin control de calidad. Abundan las excusas para cometer atropellos. Han provocado un atraco al futbol que era de mexicanos, con el riesgo de convertirse en un caos. Esto le pone más presión a los que creen que tienen la obligación de ser campeones, como si no hubieran aprendido de los 40 torneos cortos.

Apoyemos más a los jugadores mexicanos porque estarán en desventaja.

Esperemos que alguien los salve.