Reseña

No hay reestructuración sin riesgos

Santos anuncia una nueva etapa con liderazgos diferentes, lo cual, como proyecto, es complicado realizarlo bien. Se le aplaude y también se le advierten las implicaciones. Ya tomaron la decisión y dieron los primeros pasos. Se le desea éxito. Es necesario recordar que no hay amor sin heridas porque a los que han salido (Quintero y Juan Pablo) se les va a extrañar. No hay pecado sin censura, porque la nueva aventura atrae incomodidades. No hay fe sin duda, ya que el futuro está fuera de control.No hay felicidad sin esfuerzo. Lo que Santos pretende, requerirá mucha integración de grupo. No hay talento sin búsqueda porque la osadía es incierta. No hay dinero sin pasión pues los tiempos de derroche, se acabaron. No hay afición sin interés porque la gente anhela que los recursos frescos lleguen con exacta aplicación; no hay tregua ni espera. Sin congruencia no hay asistencia al estadio; no hay tiempo para perder el tiempo.Sin coherencia no hay credibilidad, y sin ésta no hay armonía. No hay confianza si no hay veracidad. Sin reflexión basada en el sentido común, no habrá apoyo. No hay capacidad si no existe un mínimo de talento. No hay personalidad sin valores, y no hay efectividad sin principios. No hay convicciones sin honestidad, y no hay sustento sin argumentos. Tampoco hay resultados sin recursos confiables, porque no hay temperamento sin genes. Hasta aquí: ¿Es mucho pedirle al Club Santos?No hay carácter sin paradigmas, y tampoco hay lago sin agua. No hay valor sin miedo, y en esta dimensión se ha adentrado el futuro Santos. No hay muerte sin vida, en espera que las molestias del descenso nunca lleguen. No hay blanco sin negro al igual que de los errores, brotan los aciertos. No hay inteligencia sin ignorancia, y no hay huellas sin pisadas. No hay olvido sin recuerdo ya que los nuevos liderazgos que Santos pretende, implica olvidar las grandes hazañas, conquistas del pasado. No hay satisfacción sin dolor. Lo que Santos desea hoy, encierra su dosis de incertidumbre.