Reseña

La razón y la emoción se saludan

La sencilla complejidad de la vida siempre nos presenta situaciones en apariencia contradictorias. El futbol bien realizado es perfecto cuando de suyo es imperfecto. La razón existe como el ente supremo de nuestro ser. La emoción es parte vital y existencial del humano. Dicen los que piensan mucho, que ambas (razón y emoción) son irreconciliables, no se atraen, no se dan la mano, no coexisten, no se saludan.Pero si tratamos de hacer que las cosas sucedan, por más imposibles que parezcan, la razón puede coquetearle a la emoción, y ésta regresarle el cumplido para actuar unidas, en consecuencia, según el evento. Aplicando este asunto al arbitraje mexicano a quien muchos señalan como errático y hasta dudoso de moralidad, es fácil salir en su defensa, poniendo a la razón al servicio de la emoción. ¿Cómo se puede defender con argumentos al arbitraje del actual torneo? Simple, sencillo, categórico y persuasivo. Así; pero cambiemos de deporte.Vayámonos a la NFL, juego del pasado enero, Green Bay recibiendo a Dallas. Un pase a Brayant lo marcan completo. Con las muchísimas repeticiones lo modifican a incompleto. Montón de analistas, todavía con repetición en mano, es fecha que no se ponen de acuerdo, y hasta afirman que fue completo. ¿Hubo dolo, incapacidad y falta de ética en tal señalamiento? No. Sólo apreciaciones y argumentaciones. Para librar del tema a los pobres árbitros mexicanos, valga esta propuesta. Ahora el Santos. Hay forma de concebir la factibilidad de que la razón y la emoción se saluden. Los laguneros ya le metieron sensibilidad a su propio torneo al ganar 3 partidos seguidos. La capacidad intelectual de todos ellos, con razonamientos, debe conducirlos a una conclusión. Están jugando mal. La razón dicta mejora continua. La emoción proclama 9 puntos. Ambas tienen argumentos para sostener sus respectivas posturas. La organización deberá saber equilibrarlas.