Reseña

¿Cualquiera puede ser campeón?

En los 35 torneos cortos de nuestro futbol, han sido campeones: León, América, Tijuana, Santos, Tigres, Pumas, Monterrey, Toluca, Monterrey, Pumas (la lista es del más reciente al primero) Toluca, Santos, Atlante, Pachuca, Guadalajara, Pachuca, Toluca, América, Pumas, otra vez Pumas, de nueva cuenta Pachuca, Monterrey, Toluca que vuelve a aparecer, América, Pachuca, Santos, Morelia, Toluca, Pachuca, Toluca, Necaxa, Toluca, Cruz Azul, Guadalajara y Santos.
Con esta inmensa lista, repetidos varias veces muchos nombres, surge la necesaria pregunta: ¿En nuestro país, cualquiera puede ser campeón? La respuesta es afirmativa siempre y cuando cuenten con presupuesto amplio. Se dio el caso del Atlante, que marca la excepción a la regla. Nos asombra que hoy, cinco titulares del León, hayan estado en la liga de ascenso apenas hace un año y medio. La combinación perfecta con tintes de alta efectividad es: sano presupuesto, capacidades de los jugadores, sapiencia de la directiva y no estorbo del entrenador.
Para ser campeón, existen también otros imponderables como fallar penaltys o ser ayudado por el arbitraje sin mala intención, pero las capacidades de los participantes en el campo, no desaparecen. Si Rubén Omar Romano, por algún motivo, no ha podido ser campeón, no se le puede señalar culpa, recordando aquella trágica, cruel y fatídica tanda de penales en Toluca. Miguel Herrera y sus festejos tuvieron que acudir a la falla de los cementeros para ufanarse campeón.
Entonces, la línea directa para obtener lo que todos anhelan desde el principio, varía mucho. Imaginemos a Toluca (en su tiempo) sin Cardozo, o a Santos sin Borgeti y Peralta en sus respectivos campeonatos. Esta simple reflexión nos lleva a una fatal y veraz conclusión: son los jugadores capaces, más los buenos presupuestos, los que contribuyen sensiblemente a ser campeón a un equipo. Los entrenadores salen sobrando.