Reseña

La “patria chica”

Pensemos en corto, en chiquito, en lo más cercano. El actual Santos da muestras de estar desmoronándose. No lo podemos negar. Si pensamos primero en la “patria chica”, en nosotros, si ignoramos por un buen rato el centenario del América, la deplorable burla que es Cruz Azul, el progreso de Chivas, la fortaleza de Tigres, la gloria desvanecida de Monterrey, lo que más usted quiera y pueda añadir, es trascendente detenernos para recomponer, primero, a la “patria chica”.

Si este día celebramos algo todos los mexicanos, un algo que ciertamente no vivimos pero nos cuentan que fue para nuestro bienestar, los que hemos vivido la épica historia del Club Santos, y no tuvieron que contárnosla 200 años después, debemos tomar otro tipo de gritos libertarios (la ocasión lo reclama) para buscar el beneficio de la “patria chica”.

El equipo de todos ya no se siente igual; eso debe preocupar.La “patria chica” suele ser más cercana y penetrante que la patria grande. No es necesario radicar en la capital del país para amar a la patria.

Vivir en La Laguna o haber tenido un tipo de nexo con el Club Santos, es consecuencia de poder amar al Santos, comprender el significado que de él se desprende y ejecutar algo significativo para mejorar la situación crítica que hoy ofrece el equipo de la “patria chica”.Proclamar esta realidad, que es verdad con autocrítica, es el primer paso para reaccionar.

Los extranjeros recién llegados, los mexicanos que hoy dirigen, más con rasgos tapatíos que de “patria chica” y los interesados en conservar la marca y la divisa en el honroso lugar que ha llegado a tener, son los responsables de rendirle culto al Club Santos, el que representa al venturoso desierto 5 veces campeón.