Reseña

La palabra oculta

Todo el Club Santos apareció y eso se reconoce, hasta se aplaude. Abrió sus puertas, su corazón, emociones e ideas. En incómodas ocasiones semejantes a la de ahora, ha expresado su propia molestia para comprometerse a resolver su problema en turno.

El “difícil momento” tiene un nombre propio, con o sin mayúsculas, pero sí de mayúscula envergadura. Es una palabra oculta; se le denomina Descenso. Dándole o no trascendencia a la palabra suelta, lo que ello involucra es una pequeña o gran tragedia.No la han citado textualmente pero sabemos que a eso se refieren. El “difícil momento” se traduce a poder descender algún día.

Y para que eso no suceda, se han reunido todos, juntos, con o sin privilegios pero con signos sensibles que debemos considerar como una prueba de ocupación y preocupación. Un acto así, se necesitaba. Se les felicita.

Es un paso más a otros que deben darse en el campo.Respecto a las lágrimas del capitán, me escribieron: “Lo siento sincero, ojalá los demás se contagien. Las lágrimas no dan puntos pero la actitud es el primer paso”.

Aquí está el otro lenguaje no oculto. La interpretación de las lágrimas, va a depender de lo que queramos vivir a futuro. El que quiera que Santos, descienda, intentará negar la sinceridad de las mismas.

El que anhele que Santos nunca descienda, va a creer en la buena voluntad del capitán y en su recta intención.Los signos sensibles sirven al ser humano. Son como el anillo de compromiso, la flor entregada a la dama, la canción de la serenata. Todo lo sensible, reconforta, predica, ilustra.

La aparición grupal debe conducir a revertir el difícil momento. Ha sido ésa la intención. Falta concretar con triunfos pero un aviso ya lo aportaron y se admite su necesidad de ser comprendidos, de seguir siendo apoyados para encargarse de los compromisos difíciles. Si hubo una palabra oculta, estuvo implícita, y con eso basta para entendernos.