Reseña

Si la palabra convence, el ejemplo arrastra

Escritor, abogado, notario, forjado en las encrucijadas taurinas, fiel en las tientas, conocedor del arte donde el ruedo es el tabernáculo de un tipo de vida, amigo, amable, señor de los modales exquisitos, dueño de rectitud y consagrado a la buena actitud. Se llama Fernando. El título de este escrito él me lo proporcionó sin saber, por lo pronto, a qué y cómo aplicarlo.

Un directivo le ayuda más a su club con el ejemplo que con la palabra porque ésta podrá convencer pero no provoca el éxito. Un entrenador que presenta el ejemplo como norma de vida convencerá y también hará posible la obtención de frutos pues es más sencillo que convenza y arrastre gente. 

Palabra y ejemplo son dones que desembocan en la efectividad. Persuadir con la retórica es conmovedor.

Hacer actuar dando ejemplo es el arte que la condición humana anhela para aportar situaciones magistrales. Se enriquece la calidad humana con brillantes ejemplos.

Cuando lo único que se tiene en la cuenta bancaria emocional es la palabra, pronto, “el debe y el haber” no cuadrarán.

Si del “dicho al hecho hay mucho trecho” igual sucede con la palabra y el ejemplo. Inicia la última jornada y sólo hay un lugar disponible, si es que ninguno. Se les desea suerte a todos pero más al futbol mexicano para que con el ejemplo nos arrastre a la diversión muy nuestra que son las liguillas obscenas. Benditas ellas que nos impulsan a alabarlas y a dar ejemplo de grandeza. Gracias Señor Notario por su rica aportación porque si lo suyo es arte, el futbol (según Villoro) es el “arte del desparpajo”.