Reseña

Mi oficina

No tengo un cubículo asignado a mi persona en las instalaciones de Multimedios, ni una computadora de la empresa destinada a mí, tampoco un celular que la institución haya puesto a mi disposición. No lo estoy solicitando ni reclamando; no es queja. Sólo es descripción.

Afortunadamente no necesito nada de eso. Mi oficina es el restaurante de un hotel del centro de la ciudad. Ahí (aquí donde en este preciso momento estoy escribiendo esta columna que deberá aparecer mañana) es donde preparo muchas cosas, produciendo ideas, al igual que en mi casa.Pues bien, ayer me sucedió algo curioso en mi oficina, a las 7:30 am.

Para empezar, al llegar, me indican que la mesa donde siempre me ubico, está apartada porque un “club de beisboleros” tiene reunión con directivos de Vaqueros Laguna. Mejor para mí, porque no estuve convocado, pero escuché todo lo trascendente de tal evento. Realmente usurparon mi lugar con la complicidad del mesero. 

¿Quiénes estuvieron en tal reunión? Uno de los dueños más el gerente general y deportivo del club. Con eso basta. El gran momento de Vaqueros (10 – 4, sin incluir el juego de anoche) da cabida a halagos, regocijos y cuestionamientos finos. Los objetivos de la reunión fueron cabalmente satisfechos.

Acercar más a los nuevos dueños y a la dirigencia al ambiente beisbolero de la región.Una cosita curiosa surgió. Como los Leones de Yucatán están jugando hoy contra Laguna, y el señor Arellano es propietario de ambos equipos, le preguntaron que a quién le iba. Respuesta: al América.

Pudo haber contestado que a Santos. La fresca inversión se palpa y los distintos conocimientos deportivos sobre este complicado asunto, afloran. Vaqueros Laguna está sorprendiendo; aunque apenas sea el arranque. Como alguien acotó con cierta malicia.

Los quiero ver cuando vayan 80 juegos. No será fácil tener 50 ganados con 30 perdidos, equivalente a 0.625, lo cual es grandioso y de asombro. Bendita mi libre y abierta oficina donde me han sucedido infinidad de cosas favorables para mi trabajo periodístico.