Reseña

En la “nueva” capital del país

Los cien años del América lo están trastornando un poco. Jugar en su inmenso estadio, empieza a acarrearle males que Santos aquejaba en su casa, el torneo pasado. Parece ser enfermedad contagiosa. Visitar la gran Tenochtitlán podrá ser motivo de regocijo para el equipo lagunero, siempre y cuando juegue con once eficientes. Así de simple.

Le han salido bien las cosas (excepto en León) por esas gracias de la vida y del futbol. Pero la alineación inicial, sostenida con alfileres, no es la adecuada.

Ya sabemos quién no sólo no aporta, hasta estorba.En la “nueva” capital del país se deberá jugar a la perfección. Y ahí radica el problema. ¿No se dan cuenta, o es demasiado el capricho? Ya no entiendo. Sostener en el campo a un ineficiente es atentar contra el sentido común y actuar a favor de la derrota. ¿Qué pensarán los otros compañeros al ver en el campo lo que acontece? Así, difícil esperar el éxito.

Es abiertamente manifiesto lo mal que juega un titular del equipo. Por amor a alguien, debe salir de la alineación.Dicen que es preciso cuidar a Sambueza. Tal jugador, en muchos lapsos del partido se marca él solo porque intenta hacer lo imposible, y la mayoría de las veces, falla.

Es acertado al pasar el balón, cuando lo dejan libre y causa estragos. Pero si Santos se aplica, si no pierde la pelota tontamente ni la regala al rival, con la enjundia, velocidad y talento de tres (Rentería, Tavares y Rabello) más la precisión de Calderón, podrán sacar adelante la tarea.

Que los otros colaboren a defender bien y a apoyar los avances. Que no intenten construir porque destruyen.¿La racha lagunera se mantendrá? ¿Peralta sabrá destacar o no? Sus nuevos “amantes” podrán apoyarlo u odiarlo; no se sabe con ellos. El morbo también jugará para ambos lados.

Con amor y buenos deseos, más la nacionalidad con el mismo pasaporte, no sirven para generar expectativas deliciosas. El futbol también reclama dignidad, decencia y honestidad. Jugar con el futbol, pisoteando la efectividad, es muy peligroso. Nada le regalarán al Santos en la “nueva” capital del país.