Reseña

Contra el mundo y su campeón

Las nominaciones, actuaciones y resultados de la Selección Mexicana tienen varios rivales, y todos de mucho peligro.

La primera tarea es despejar (por favor) la no presencia de Rafael Márquez. Su situación legal impide muchas cosas.

Su decadente aporte, estorba a todo. Aquí brota la primera realidad porque van a enfrentar a “un mundo” de distracciones estériles. El primer enemigo del mundial no es Alemania, es Rafael Márquez. No digerir esto es tan caótico como actuar siempre con diez en el campo.

Están perdiendo el tiempo mientras no corten a Márquez de la lista de incomodidades. Después, las congruencias bondadosas brotan para molestar de nueva cuenta. Las permutas o rotaciones han dado “frutos” mientras el rival no haya exigido mucho. Tener enfrente a Alemania no alcanza para pensar en intercambios de jugadores, posiciones y funciones. Si el “modelo de juego” les llena a los jugadores, al campeón del mundo también porque las confusiones e imprecisiones brotan.

Pensar todavía en Molina, Govea y en los hermanos californianos, es un retroceso que el mundo interior del campeón no admite; hasta se ríe de su oponente. Obvio, hay que tomar la decisión para cumplir con la lista, sólo que la lista no es lo más lista porque no están los más listos. La incógnita brota cada cuatro años porque las limitaciones mexicanas son ampliamente conocidas y las capacidades son escasas.

Cada cercanía de cualquier mundial, nos peleamos contra el mundo, pero ahora hay que añadirle que también es contra el campeón.

Nos exhiben la misma película cada 4 años. Ya la hemos visto, al menos 5 veces, y todavía no podemos grabarnos los episodios cruciales. Con nuevos actores, productor que intenta hacen malabares, escenarios novedosos, esperanzas abrigadas y la trama muy parecida. El drama no cambia. Así nos divertimos, luego nos arrepentimos para renovar esfuerzos y volver a empezar con el que sea. La lucha no es contra el mundo y su campeón, es contra nosotros mismos.