Reseña

La molestia de la gente

La nueva forma de comunicarnos hoy en día, provoca asombro. Al terminar el partido de antier en el Azteca, muchos aficionados mostraron su muy seria molestia por el resultado final del juego y por las decisiones del entrenador. Entenderle al futbol es fácil pero resultan incomprensibles muchas situaciones con explicación pero de no fácil asimilación. La derrota molesta al igual que agrada la victoria. Es la sensación de siempre que disgusta y enloquece. Es la vida hecha futbol.
Cuando Santos ganaba 3 a 2, Quintero tuvo una opción clara y manifiesta de gol, en jugada genial con Oribe. Ahí me detengo. Esa acción, muy propia de los verdes, ya no se pudo dar porque Pedro modificó sensiblemente. Primero, ya tenía 5 defensas atrás, un contención menos que era Salinas, motivado por su gol, y luego Darwin para afuera. Esas tres sensibles modificaciones pusieron de histeria a la gente, a sabiendas que la catástrofe se avecinaba.
Para mayor incomodidad, salió Peralta con lesión en mano, y la debacle llegó como mandato celestial pero contra los que aventajaban todavía. Era la misma película, la que genera espectáculo pero también la que ocasiona mucha molestia a la afición que ya no tiene la capacidad de soportar y comprender. La ilusión de poder vencer al América por dos goles no se pierde. Lo que ya se perdió fue la credibilidad en las ordenanzas divinas. El sermón está desgastado. La gente muestra su rencor, odio y coraje por lo que le sucede a su equipo.
Santos se está encargando de hacer una tragedia de algo que es agradable. Es otra forma de ser acróbata de la aventura. Pero estos episodios han llegado a su extremo máximo, insoportables para los aficionados que piensan pero también sienten. Es el cotidiano comportamiento del Santos del 2014, el que enloquece y enfurece, el que es santo pero peca con suma facilidad. No hay capacidad para disfrutar esto. Sólo queda hacer un digno esfuerzo para entenderle a la vida.