Reseña

Lo mismo…. Aunque merecieron ganar

Santos jugó bien, muy bien, agradó, la estrelló en el palo, anotó dos soberbios goles, batalló mucho, se esmeró casi hasta de más pero en los dos goles recibidos, el rival los hizo (ambos) como si se estuviera tomando un vaso de agua. No correspondió el empate a lo que los verdes hicieron respecto a lo que los rojos ofrecieron. El empate sabe a lo mismo; a invicto desabrido.

Reconocerles su entrega y enjundia es obligatorio. Otra vez, no alcanzó para los 3 puntos. No alcanzó aunque sobró porque generaron cuantas ocasiones quisieron.

Desearon actuar bien a la ofensiva y les sobró talento para fabricar. Desespera a propios y extraños que se haga tanto y bien, para concluir en la enfermedad del empate.

Se aplaude el comportamiento aunque desilusiona (otra vez) la igualada.

Jugando así, algún día llegará, otra vez, la victoria.

De alguna forma se pudo haber dicho lo mismo hace 4 semanas para continuar con lo mismo. Hay progreso de futbol; no existe la cosecha fructuosa. Ya parece castigo que nadie merece porque las opciones claras y manifiestas de gol se generaron. El gol mismo tocó a la puerta; no se atrevió a entrar por tercera ocasión. Le dan miedo las redes de la portería del rival.

Los verdes pusieron entusiasmo, entrega, sudor, golazos y lágrimas. Los rojos brindaron sonrisas que la casa envidia. ¿Todos contentos? Obvio no. Si las anotaciones santistas pudieran valer un punto por la hermosura de los mismos, el canto triunfal se escucharía por fin. No fue así. La no resignación a empatar queda como aliento agradable para confiar que algún día ya no habrá de lo mismo.