Reseña

La mercadotecnia no hace el producto

Ayer el producto fue de calidad, estuvo sabroso, aceptado, su envoltura llamaba la atención. Si de servicio se trataba, todo era gratificante, no se necesitaron los elogios vanos para culminar la aceptación. Si el gol no llegó en el tiempo ordinario, fue por responsabilidad de lo fortuito.

Los gritos publicitarios no fueron necesarios porque el producto en sí mismo, fuera atractivo. Cuando la falsedad pretende modificar la verdad, cualquier cerebro ubicado capta el engaño.Lo que México ofrecía era excitante aunque haya sido Costa Rica su rival. Si en el mundial pasado, este oponente del mismo nombre, causó admiración, el mago no era su ex entrenador que ahora con otro equipo, fracasó.

Volvemos a la misma alegoría. La mercadotecnia sola  y pura no es capaz de vender productos de baja calidad. Ayer no eran necesarios los halagos mal vendidos y peor expuestos. Lo que es gratificante, lo es por sí mismo, no por alabanzas agrias ni por comentarios llenos de grietas.

Si lo óptimo es la Copa Oro contra equipos sólo de nuestra zona, es justo entenderles y admitir tal propósito. Aquí nos tocó vivir y existe la justificación para preferir lo oficial. Por encima de todo está el negocio que para algunos es lo único.

Después la diversión. No ganar la Copa de Oro, pudiera ser motivo de alarma pero, tampoco lo será porque las insignias son hábiles para excusar fracasos. No es adelanto ficticio, es un supuesto que hemos vivido otras veces.

El certamen con sede en el país vecino es el bueno, no importa que sea de no reconocida calidad.Mientras, estar en semifinales es un alivio que la actuación dominical de alguna manera limpia algo. Insisto, en el mundo del consumo, el producto manda por sus atributos propios. Eso, lo mostró ayer el tricolor con un don de coraje añadido que no se le había notado.

Ensalzar de más no es necesario. Lo que agrada por sus propios méritos no necesita recomendaciones falsas.