Reseña

La mejor lección del 2015

Ser campeón fue un sueño, no contemplado en marzo. Sucedió para sorpresa de todos, incluyendo al mismo Club Santos. El despido (renuncia) de Pedro fue el hecho no expuesto en la oficina, menos en la banca y cancha.

La presencia de otro europeo, sin llamar la atención, indica la tendencia buena o mala, que venir de tan lejos en apariencia sin paradigmas equivocados, puede ser benéfico. Las 7 derrotas en casa, ya fueron el colmo. Suficiente para entender.

Las lecciones del 2015 son muy claras para que la estructura pensante e ideológica del Club Santos, lo conduzca a mejores realidades. Pasó de todo por la mente y por el campo, de todo y contradictorio.

Desde pensar en echar al portugués (marzo) hasta ser campeón (mayo) y deshacerse del portugués para concluir con mucho dolor en casa.

Perder tanto en el propio estadio es para aprender con sufrimiento. Todo insospechado, real, con lecciones añadidas, dignas de entenderlas para ser congruentes.Las verdades a medias, son dañinas, muy peligrosas porque se pueden revertir.

La humildad sirve para ocasiones como ésta. Es bueno sentirse orgullosos de las fortalezas, pero es aún mejor estar conscientes de las debilidades. Aquí se llega al fondo del problema medular.

Ya hubo un reconocimiento público al éxito (desfile) ahora falta el otro reconocimiento que solicita proclamar la verdad en cada decisión.

¿No saldrá ningún extranjero? ¿Están contentos con los cinco? ¿O acaso, todos entendimos mal? Aquí estriba la lección principal del 2015.A partir de ahora, sobrevivir, es el principal verbo que se debe saber conjugar. No es muy grato tal camino pero “es lo que hay”.

Siete derrotas desconsoladoras en casa, y más desolador, los puntos que se hagan al fin de este torneo; máximo 17. Aquí está la alarma para sobrevivir.

¿Esto, nos queda claro a todos? ¿O todavía hay duda con interpretaciones ambiguas añadidas? Sabemos la complejidad del momento por eso urge que la reconstrucción venga acompañada de talento. Y si se puede, también con dinero.

Bendito 2015.