Reseña

La magia del Torneo Corto

Tenemos suficientes argumentos para poder valorar, apreciar o despreciar, a cualquier Torneo Corto. Quien piense que es injusto competir 4 meses, 17 partidos, más 6 juegos de liguilla para determinar al campeón, sus razones tendrá. La vivencia que tenemos en México es que una competencia corta, exige más a todos. Los que son capaces de aprender pronto la urgencia que la efectividad solicita, son los que logran ser campeones.

Una riqueza que nos ha regalado esta mágica modalidad de los Torneos Cortos, es la inmensa variedad de los campeones. Casi todos, muchos, lo han sido. La lista es: América, Guadalajara, Cruz Azul, Pumas, Atlante, Toluca, Pachuca, Tigres, Morelia, Monterrey, León, Necaxa, Tijuana y Santos. ¿Falta alguien?

Catorce distintos campeones, uno de ellos hoy en la División de Ascenso, pueden ser muchos pero también es una rica variedad. Saber gozar este hecho, es motivo de pobreza que se acerca a la burla. Imagine usted a un periodista o aficionado español a quienes les hacemos llegar este dato. En México, en los anteriores 21 años, han sido campeones, 14 diferentes equipos. ¿Qué pensaría del futbol mexicano?

Tenemos mucho más argumentos para estar satisfechos con los Torneos Cortos. Existen infinidad de emociones repartidas en distintas plazas del país que ayudan a destacar la alegría que ocasiona un Torneo Corto. Si las instituciones, equipos, jugadores, cuerpos técnicos y aficiones entendieran que es muy importante quedar entre los 3 primeros lugares de la tabla general, eso les ayudaría a esmerarse más todavía.

Lo que ha sucedido en los 42 Torneos Cortos es prueba de la grandeza repartida que el futbol le ha regalado a este país.