Reseña

Todos nos hacemos la misma pregunta

De los 32 equipos mundialistas, todos excepto uno, se retirarán de Brasil con la cabeza baja, tristes, incómodos por haber sido eliminados en cualquier etapa. Es un torneo de fases y por eso las alegrías van desapareciendo poco a poco. Hoy todos se ilusionan, hasta Irán, Japón o México. Todos los mexicanos nos hacemos la misma pregunta: ¿Hasta dónde llegará nuestra selección? La inquietud es grande como enorme es la ilusión porque la esperanza es una virtud cíclica; cada vez que puede aparecer, se hace presente.El cosquilleo por ver nuevos logros se hace presente con mayor ahínco. La pregunta exige respuesta, como si ya hubiera terminado la primera fase. La propuesta verde no es confiable pero la esperanza rebasa a todas las limitaciones. No nos atrevemos a ver la realidad, hasta que los resultados aparecen. El famoso “no quinto partido” es alergia o hasta enfermedad incurable; de ahí brotan las mismas inquietudes y dudas de cada cuatro años.Es normal que Rusia, Ecuador, Bélgica, México, Holanda (y se puede subir de tono) piensen con seriedad que tienen un techo del cual no pasarán. Por mientras, es atractivo llegar al país sede, conocer otro mundo, percatarse de la realidad, sensibilizarse, disfrutar la playa enterándose de las molestias sociales, prepararse a conciencia y esperar. Todos pasarán por lo mismo, excepto quien resulte campeón. Entrenar, avanzar, sucumbir, llorar, gozar, seguir creyendo, agradecer y retirarse con cierta satisfacción o con serias molestias.El mundial es el espejo de la vida y como tal debemos apreciarlo. Sabemos desde hoy que a 31 equipos les va a ir mal, según el grado de expectativas. Costa de Marfil y los otros 4 africanos, tienen su meta bien ubicada. ¿La tendrá también México? Es el momento crucial de saber ser optimista y realista, de generar esperanzas al lado de la no credibilidad. La misma pregunta que todos nos hacemos alza su propia voz porque pretende encontrar nueva respuesta.