Reseña

El hábito no hace al monje

En gustos se rompen apreciaciones. Todos los uniformes de cualquier equipo del mundo, sin importar el tipo de deporte, son atractivos. Si a alguien, no le ha agradado el nuevo uniforme del Santos, es tema del subjetivismo, y con eso se aísla el contenido del asunto. La puntualización es que el “hábito no hace al monje”. No importa el exterior, lo trascendente es lo que realmente la institución traiga por adentro; lo que los jugadores puedan aportar en dos torneos de exigencia.
La expectativa de algunos era (con ilusión desmedida) que Crosas saldría del equipo. No pretendo definir como “ingenuos” a quienes esperaban eso. La realidad hoy es otra, pero no es una realidad diferente, sólo es la lógica consecuencia del por qué llegó. Traído desde tan lejos con el “lujo” de ser del viejo continente, sólo con eso bastaba para suponer su continuidad, aunque en el campo no se refleje lo que unos esperan, pero la mayoría ya no anhela porque las capacidades y también las incapacidades, no se modifican.
La composición del equipo, inicia (entre otras cosas) con el uniforme, pero es más relevante que las capacidades de los que usan el ropaje, sepan qué hacer con la pelota. Lo que se ha quedado, más lo que hasta el momento han anunciado, no alienta. La venta de abonos, será otro tema a superar, y después las entradas al estadio, con el sabido supuesto que los partidos podrán no ser por televisión abierta. Ganar de visita, es platillo atractivo para cualquiera.
Las condiciones para asegurar el éxito en el primer semestre del 2014, no se estiman consistentes. El esmero del plantel debe estar a tope cada semana, con partido oficial doble algunas veces. La motivación del europeo y su respectiva estrategia, pasan a segundo término. Lo primero son las capacidades intrínsecas de cada jugador, más la inteligencia para saber qué hacer con el balón. El uniforme es una figura decorativa que no juega aunque sea lo que más destaque a simple vista. El buen monje no necesita del hábito para dar ejemplo.