Reseña

La gran oportunidad de Santos

Cejas y Calderón no podrán ser usados mañana ante Querétaro. Por lo que le sucedió a Orozco, tampoco. Escoboza fue el “mal regalo” de los dos primeros partidos de Copa. Ante esta adversidad, aparente malestar, los aires diferentes podrán aparecer. Hay momentos en que los entrenadores tienen que obedecer órdenes superiores, y no propiamente de algún jefe, sino de la contingencia.Ante la imposibilidad de echar mano de tal o cual jugador, la nueva vereda se presenta, se abren caminos no andados, obligados y sin convicción propia, pero destinados a intentar lo que se rehusaba hacer. Benditas expulsiones y lesiones que orillan a lo nunca intentado. Es la gran oportunidad de Santos, no sólo porque la “marca” Querétaro da indicios de superarlo. No; por ahí no va. Es la odisea con osadía no planeada. Es el ritual a cumplir sin liturgia concebida. Es la expresión de lo insospechado porque algo de lo de antes, sigue sin funcionar.El poder de la circunstancia exige nuevos planteamientos. No hay excusas porque tiempo y dinero tuvieron para reordenar ideas. Hoy no hay volante por derecha ni por izquierda que sean dueños de tales funciones. Los remedios pueden ser remedos pero la urgencia lo solicita y reclama. Que Rentería, Quintero y Tavarez hagan el trabajo ofensivo. Que Juan Pablo, Ceballos y Salinas, afirmen el medio campo. Luego, si se necesita, un “nuevo” podrá ser revelación divina, ésa que no estaba en los planes del escritorio y suele aparecer con graciosa presencia.Bienvenida la ocasión en contra; bienaventurados los que tienen tiempo de planear y en la fecha 4 están obligados a rehacer con lo no contemplado en firme. Es el momento de verdad, donde la inteligencia debe brotar desde la oficina para que algo diferente aparezca en el campo. El motivo está lleno de esperanzas, para anhelar que algo virtuoso se presente porque la ilusión del camino puede traer ricas experiencias y gratos conocimientos. Mañana es la gran oportunidad para Santos.