Reseña

Nuestro futbol y el de ellos

Son dos deportes muy diferentes, a muchos nos agradan ambos, compararlos es complicado pero lo exhibido el pasado fin de semana, otorga el beneficio de poder ponerlos cara a cara, al menos en su estructura emocional. Los Patriotas amalgamaron voluntades contra ellos. Este gesto se puede parecer a lo que América provoca.

Lo dramático sucede también con nosotros; no es privilegio sólo de aquellos. Benditos sean ambos “futboles”. Desconozco qué sucede en Europa en el ámbito aficiones y periodismo. ¿Los barcelonistas son Acereros?

¿Los madridistas prefieren a Vaqueros? ¿Las barras de River o Boca se inclinan por los Broncos? ¿Las Águilas del América se sienten identificados con el primerizo campeón Filadelfia?  

Ambos acaparan nuestra atención siempre que pueden; y esto es agradable para la vida. Rayados y Tigres se han posicionado de un halo encantador, sean o no campeones. Vaya ironía actual. El puntero fue el gran líder general el torneo pasado, y a la vez el enorme perdedor. ¿De qué le sirvió? Sólo de añoranza aunque “su” Avilés Hurtado les cause más dolor que alegrías.

No olvidan ni perdonan todavía.

Los “incomparables” gozan su campeonato sin importarles que hoy sean lugar 8. La Laguna ocupa un privilegiado lugar emocional. Intersectar esta industria con la de allá, es parte de un error calculado que gesta diversión a todos. No hay quejas. Aquellos presumen su espectáculo con o sin “goma de mascar tirada al suelo”. Nosotros enriquecemos las liguillas con brindis por doquier. A ellos les gusta lo que hacen; a nosotros también. Ambos disfrutamos de los distintos éxitos.