Reseña

En la frontera, piden pasaporte

Jugar en el campo de Tijuana no es agradable. Eso, ya de suyo es un rival de Santos que suele ofrecer exquisito futbol, pero como el terreno ya está así, duro y complicado, lo que puedan brindar los laguneros se debe evaluar sin tanta exigencia. No es Daniel Guzmán el oponente, ni tampoco los ladridos diferentes de un equipo que ha estado deslucido; es la misma frontera donde por requerimientos naturales, solicita pasaporte actualizado y una “visa” para poder cruzar.Esos documentos, en este caso, son una mejor disposición, futbol acorde al intenso bote del balón, acoplamiento a la incomodidad de tener que pisar, correr y hacer estragos en una superficie no apta. Lo mismo equivale para el dueño de la casa, pero aunque no esté tan acostumbrado a ello, la actuación eficiente, se le reclama más al de mayor potencial. La alineación inicial santista vuelve a cobrar importancia por el tema recurrente de los que aportan poco.Estar en tercer lugar general exige aplausos y alabanzas, nulos reclamos, admiración y nuevas expectativas. Santos ya ganó dos partidos de visita en el actual torneo en apenas 4 juegos de forastero (Veracruz, Monterrey, Guadalajara y Atlas) por lo tanto, verlo vencedor esta noche, es complicado. Es casi una ley de la vida, semejante al pasaporte que se pide al pretender cruzar la frontera. Los de la aduana revisan, no tienen buenos modos, preguntan, le buscan por todos lados. Algo semejante sufrirá Santos esta noche.En la frontera se vive diferente, las costumbres no son las mismas, ultrajar algo es semejante a un atraco. Esa exigencia tiene Santos hoy porque sus delicados tintes de futbol, que los posee, se podrán ver estropeados por estar de visita, porque los que ladran se han olvidado de hacerlo y buscan un refugio que les facilite su existencia. Guzmán se podrá acordar de su metodología motivacional para calentar al dueño, y de paso, hacer complicada la presencia en la frontera. Se requiere pasaporte, buena cara y pericia para obtener los 3 puntos de una aduana incómoda.