Reseña

Por fin…

Al menos lo intentaron, nos avisaban que podían y querían, se les ocurrió jugar bien por ratitos, a cuenta gotas, pero no la pudieron meter en el primer tiempo. Se antojaba como llamada previa a que el segundo lapso, intentarían lo mismo pero con mayor convicción.

El trasteo de ambos era agradable, aunque insulso por momentos. La idea de ganar estaba latente pero la intensidad no aparecía. La integridad, pues menos, porque ésa no conoce al futbol.

El Viernes Santos estaba siendo de dolor, de agonía, de luto.

Ambos no querían morirse pero tampoco daban señales de mucha vida. La pelota llegaba con docilidad a los terrenos del gol pero el dominio de la situación hacía presa de cualquiera. Y no eran nervios, tampoco ansiedad. Más bien, incapacidad.

Por eso, ni a cuál irle pues sus deficiencias eran más que sus virtudes. Sin embargo, Santos sabía su deber pues se acordaba (cuando podía) que el rival era Morelia, el último, el lugar 18 con sólo 6 puntos.Si en muchas ocasiones hemos (afición y prensa) criticado a Abella por sus escasos centros con sentido y ventaja; pues ahora le salió uno para gol. Tavares sólo (y también solo porque Huiqui estaba pero no juega) la picó para meterla.

Después vino una expulsión tonta de un moreliano y ahí acabó el fantasma de no ganar. El crucificado fue Morelia.

Se lució Julio en grande en 3 ocasiones. Los de negro generaron claridad, suficiente para merecer ganar.Recordemos para que no se nos olvide, sin ser culpa de Santos, que Morelia tiene en su línea defensiva a 3 jugadores que son de la tercera edad, y al oponente le avisan que puede realizar lo que le plazca. Eso los hace todavía más vulnerables.

Los laguneros hicieron lo mínimo, les alcanzó, se aprovecharon de una mayor debilidad del rival y vuelven a respirar. Esperemos que nadie externe palabras triunfales porque es necesario afirmar que el rival no sólo fue el más débil. No es rival.