Reseña

Por favor, que alguien le avise a “Rafa” Márquez

Ya basta de Rafa Márquez. Mal la gente de Atlas que lo regresó al futbol mexicano; también mal los aduladores gratuitos que le siguen aplaudiendo lo que ya no ofrece, pero todavía peor que siga apareciendo de titular en la Selección Mexicana. Si pretenden hacer mercadotecnia, ésta, se hace con buenos productos, no con elementos vacíos que ya dan lástima. Maldita la hora que se les ocurrió acercarlo a los reflectores.

Por culpa directa y  única de Rafa Márquez, el pobre Atlas perdió contra Santos en la jornada 9 y luego ante Veracruz en la diez, al cometer sendos penaltys inocentes y tontos que un niño de 10 años no realiza. ¿Acaso no se dieron cuenta o no se enteraron? Márquez fue, ya no es.

Fue golpes y malas conductas en mundiales. Su situación actual, débil y expuesta a cualquier problema por su fragilidad y años, es la mejor recomendación para ya no considerarlo en nada.Y es en serio.

La prensa nacional se desvive por el actual atlista como si se tratase del que se fue al Mónaco o del que estuvo en el Barcelona. Eso, precisamente eso, fue, sucedió; ya pasó. El tiempo no se puede detener. Mucho perjuicio le está causando al Atlas y a México, pensar en acudir a él. Mejores que RM son (aparte de Moreno y Reyes, los centrales titulares del pasado viernes contra Canadá) Araujo, Alanís, Ayala y Herrera.

En la contención, no digamos; hay superiores que el aludido. ¿Por qué y para qué, Márquez? Para dar lástima y llorarle a que se recupere para mañana o para la Copa América. Por favor.

El cordón del recién nacido se corta inmediatamente. Muchos, incluyendo o excluyendo a Osorio, no lo pueden cortar respecto al susodicho. La prensa, menos. Y esto es muy peligroso para el progreso del equipo tapatío o del tricolor.

Los tiempos deben ser respetados en forma y protocolo. El ritual tiene su lugar. Que alguien le avise a Rafael Márquez que estorba y ya no tiene cabida en el futbol serio, pues exige alta calidad. No nos confundamos. La “Pascua” que celebramos, significa “paso”. Es urgente dar este nuevo paso. Avisarle a Rafael Márquez, de favor, que dé un paso al costado.