Reseña

Ser entrenador es patético

Los entrenadores del futbol mexicano, para no ir tan lejos, son patéticos, creyentes de que sólo ellos saben de futbol, sobrevalorados, trágicos, repulsivos, se quejan de más, nunca se equivocan, se consideran dueños del equipo porque se lo permiten, ignoran a los jóvenes, se comprometen más con el dinero que con el desarrollo de sus dirigidos.

Matosas, Mohamed, Herrera, Boy, Guzmán, Pedro y Romano. Fueron, llegaron, gritaron, campeones algunos de ésos, trabajaron, se salieron de su órbita, les aplaudieron de más, y no existen en el actual mapa.Los entrenadores son un mal necesario porque a pesar de ellos, muchos equipos destacan y hasta son campeones.

Hemos confundido el paradigma con la verdad, la realidad con la mentira, la virtud con el humo, lo hueco con lo vacío, el grito con la persuasión, el éxito con la blasfemia, la personalidad con la ira, el fruto con el pasaporte, la humildad con la sumisión, la propiedad con el organigrama, el liderazgo con los regaños, las falsedades con la nacionalidad, la exigencia con amistad, la retórica con la solidez de conceptos.

México como país futbolero es amante de quien habla distinto, bonito, y se deja envolver fácil en la retórica que engaña y miente.

Cuando un entrenador grita y grita en la banca, reclama y alza la voz, los ingenuos creen que eso es ser líder, que así se dirige.

En la pedagogía, y el entrenador debe serlo, es muy simple entender un concepto básico: “Primero se elogia, luego se corrige, y al final se regaña”. Los entrenadores hacen esto exactamente al revés; y ahí está su error. No estudiaron pedagogía, y ni conocen técnicas de manejo de grupos.

Se dedican a manejar grupos y no conocen lo elemental teórico – práctico del ejercicio de su función. El entrenador no es necesario para el éxito a pesar de que algunos se consideran indispensables, y hasta creen que sus jugadores deben actuar como ellos indican.

Más falsedad no podíamos esperar. Y pensar que varios de ellos, despedidos de otros clubes, son cobijados y contratados de inmediato en otra ciudad. ¿Acaso no aprenden ¿No se dan cuenta de las debilidades y dificultades en las cuales metió al equipo que lo despidió?