Reseña

La emoción no tiene tiempo, lugar y precio

Ayer pasamos en televisión un video musicalizado donde la única figura central es Antonio Apud. Sus intervenciones, pases filtrados, generosidad manifiesta para que sus compañeros casi sólo la empujaran, su calidad entrega y compromiso, eran elocuentes, destacaba por encima de todos. Los mensajes recibidos fueron de añoranza, alegría, de gratos recuerdos, y actual decepción. Al escuchar a Diego González, quejarse de dos arbitrajes, y al compararlo con otro argentino, la confrontación es elocuente, enorme.Los sentimientos encontrados brotaron, y se pusieron de manifiesto las claras diferencias de cualquier plantel de Santos campeón o subcampeón, con la realidad de hoy. Algunos aficionados nos confesaron que lloraron, que se pusieron tristes dentro de la alegría de ver tal video porque el Santos, de Pedro para acá, desanima mucho, aunque hayan sido campeones de Copa del 2014. La historia sirve para comparar, para engranar lo que existe hoy con el pasado, poniendo en paralelo todo, incluyendo el presupuesto. Colocar de frente la situación de Enero del 2015 con el primer semestre de 1994, con el segundo semestre de 1996, con mayo del 2001, con el mes seis del 2008, más el segundo semestre del 2012, sin olvidar mayo del 2010 (penales trágicos en Toluca) es una delicia celestial, combates guerreros a plenitud, alegría inmensa, desolación por el presente, ilusión con esperanzas adquiridas y vibraciones contradictorias.Los sentimientos y las emociones no están en disputa con el tiempo, el calendario, la geografía y costos. Recordar los grandísimos logros del Club Santos que supo compartir y festejar con toda la afición de La Laguna, provoca inmensa alegría, que pronto se desvanece por lo que hoy se vive, se tiene y presume. Las dos derrotas consecutivas de ahora hacen pensar a los otros 17 equipos que al Santos le deben ganar donde sea. Eso incomoda a la afición y le duele.