Reseña

Así lo dijo : “como animal…”

La verdad no está sujeta a negociación, aunque parezca ser materia útil para arreglar asuntos pendientes. En la vida, existen muchas cosas que las queremos solucionar con expresiones huecas pero termina siendo peor, y hasta fatal.

Antes de hablar hay que saber pensar. Antes de disparar es necesario apuntar, y bien. Intentar definir algo con ideas erróneas es pernicioso. Si el que declara, no acierta en la definición de su concepto, su propia credibilidad se reduce a cero. Y es el caso, desgraciadamente.

Perder credibilidad (siendo jefe o autoridad) es dañino para todos. Esto se recrudece cuando tal persona es jefe de un ente organizacional que aglutina emocionalmente a una comunidad, que se ha encariñado de lo suyo y de los suyos, porque mutuamente han sido campeones.

Mientras la persona encargada de ese ente, intente falsear la verdad, pretenda describir y exhibir a uno de sus dirigidos con exageraciones, pero exactamente al revés, o cuando se propone aportar lo que no se ha dado, ahí, todo se derrumba.

Si nos dimos cuenta que el que así lo dijo: “como animal…” se equivocó, y fue diametralmente opuesto a la verdad, así, no hay forma de poder aceptar que tenga capacidad de persuadir a los suyos al dictar la estrategia de juego, en caso de existir ésta.

Pero existe un remedio. Volver a aparecer en público, pedir perdón, rectificar las ideas y más las palabras, y prometer un cambio significativo. ¿Me explico? ¿Está clara esta idea? Sé que en el mundo arrogante, no es usual pedir perdón, pero la humildad gana guerras, abre nuevas oportunidades y fabrica el espacio necesario para volver a empezar.

El futuro cercano es prodigiosamente excelso. Lo vano es pariente de la ineficiencia.

La verdad es hermana del éxito. La eficiencia también está de acuerdo con la dignidad. Los aplausos se acompañan de coherencia. Las mentiras no colaboran para creerle a quien habla. Intentar “verle la cara a alguien” (en plural o en singular) no es recomendable. El cerebro y la conciencia suelen ponerse de acuerdo para definir con precisión lo que nace en el sentido común en base a valores y ética.