Reseña

Con dignidad, es muy fácil evaluar al futbolista

El futbol es el “arte del desparpajo”. Es incómodo jugarlo pero espléndido y simple, ejecutarlo. Con inteligencia, el futbolista debe realizar adecuadamente el trabajo que le corresponde. Evaluar el accionar de cada jugador, también es muy sencillo, siempre y cuando, el evaluador sepa del tema, tenga conocimientos sobre la materia, pero sobre todo posea dignidad al momento de emitir un juicio.

Con pesar de mi parte pero también con mucha satisfacción, vuelvo a tomar el tema de Diego González.En base a la derrota de Santos antier en Morelia, todos los que vimos el encuentro, debimos haber sacado una gran conclusión. A Diego González le regalan la titularidad, contra los sanos y verdaderos intereses del equipo lagunero.

Quien ordena y permite eso, aparte de ser enemigo del Club, es un traidor. Mucha felicidad me da, haber dicho y afirmado esto, desde hace tiempo.

Muy contento me pone la deplorable actuación de González, y eso que hasta sus falsos aduladores, ya se debieron haber dado cuenta.Imposible permitir semejante atrocidad contra el Club Santos, y desde adentro; hecho que la misma institución permite y fomenta.

A un pobre jugador mexicano (el que sea) no le hubieran soportado nada de los múltiples errores y equivocaciones mentales y de ejecución que al tal argentino citado le conceden. Mayor traición al equipo, no se puede ver, ni dar ni permitir.

El que pretenda excusarlo de su actuación, diciendo que él anotó el primer gol blanco, me permitiré reírme de su postura.¿Qué pretenden al conservar en la institución y mandar de titular al # 8 verde? ¿Piensan engañar dolosamente a alguien? Es una pena propia y ajena verlo actuar vestido con la camiseta del Santos, campeón y excelso en su historia. Como ya me cansé de insistir tanto en este tema, muchísimo gusto me da, haberle visto tan fatal y trágica actuación.

Aquí no se trata de enemistad o de traer algo personal contra el jugador. Es tema de efectividad, de dignidad y de responsabilidad. Seguir con él, es ofender a la afición, a los otros jugadores y a la prensa que todavía sabe valorar con sencillez y buena voluntad, lo que cada jugador desempeña. Gracias Diego por darme la razón.